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jueves, 26 de enero de 2012

Johanna


Y de pronto, un 18 de noviembre y bajo el signo de escorpión, nació mi hija. Y entre tanto pañal, fórmula, biberones y ese olor a cielo que despiden los bebés, me hallo en completa felicidad. Sin palabras, que las musas han decidido respetar los primeros meses de vida de mi nuevo y más agotador trabajo. Pero en definitiva, uno de los más maravillosos: ser mamá de una adolescente que pronto entrará a secundaria y de una bebé que pronto -espero- dormirá toda la noche: Selene y Johanna. Saludos, lectores unidos que jamás serán vencidos. Aunque sean dos. Los quiero.

martes, 17 de noviembre de 2009

La diversión SÍ puede cambiar al mundo!!!

Vagando por internet me encontré este video que, francamente, me enterneció harto, cumplido y bastante. Ahí está:


lunes, 26 de octubre de 2009

Azul, pintada de Azul!!!


La verdad es que ya se me cocían las habas por escribirles. Oh, dos lectores adoradísimos, mi vida ha dado un giro hermoso y placentero desde que descubrí que no sólo de internet vive el hombre, sino también de una vida fuera de la pantalla. Más a fuerza que de ganas, claro...


Pero por aquí, por el norte de mi corazón y de la ciudad, a la diestra de la luna y a la izquierda sólo por principio, voy a detallar lo que me pasó en cinco meses. Tranquilos, mejor lo resumo y no lo detallo ¿cierto?


Ok, pues como dije, mi computadora sufrió una sera avería. Después vino el que me dieron las gracias (y no saben de qué chingada manera) en el trabajo donde estaba. ¿Motivo? Nada, simplemente falté dos días a causa de una colitis tamaño no-manches y llegar al hospital en calidad de moribunda. Luego de eso, me despidieron no sin antes agradecerme diez años de trabajo casi esclavizante... Chale.


El dueño de mis quincenas ahora inexistentes también dejó de trabajar, así que hicimos de todo (bueno, CASI de todo) para salir al día de los gastos. A veces era toda una travesía sacar para la comida: desde vender tamales (por cierto, me quedan riquísimos y además, es verdad: los pinches tamales no se hacen si uno se enoja) hasta salir de extras en una película de Martha Higareda (¿pueden creerlo?). Un día sólo comimos sopa Maruchan (por favor, sólo cómanla en caso de extrema urgencia) y cosas así. ¿Resultado? Una relación fantástica donde aprendí que de los peores momentos pueden amanecer perfectos instantes. Así que Sergio y esta que hoy escribe, y que no es su humilde servidora porque ni soy humilde ni les sirvo para nada, estamos juntos, sólo por hoy y con miras de estarlo mañana. Ahora la situación económica está mejor, aunque a decir verdad, muero por empezar a trabajar otra vez en mi casita y hacer mi programaxxxxxxxxo de radio. Veremos, porque el messenger como que todavía no quiere funcionar...


En fin, ya saldrán más cosas por contar. Son las nueve con cincuenta y cinco de la noche, en cinco minutos empiezan las luchas (oh sí, me gustan las luchas de la WWE) y tengo que darle de cenar a Selene, esperar al amore mío o-sólo-mío-mío-mío-chiquiti-bum-bombita y descansar, ya mañana será otro día.


Gracias a todos. A los que me escribieron al correo electrónico, a los que me dejaron algún recado aquí, a los que me llamaron, a los que tomaron mis llamadas y a las mentadas de madre telepáticas. La verdad, la vida no es vida si uno no es querida y requerida.


Buenas noches. Un beso, y que siga la fiesta.


martes, 6 de enero de 2009

Todos tenemos un karma


El mío se llama Diablo Guardián. Algunas veces, cuando se porta bien y me molesta muchísimo, le digo Rarito. En ocasiones, cuando ya no me molesta sino me jode, le digo Raro. Y pocas veces, Extraño. Ahora él está trabajando. Conectado, pero en el trabajo que puede distraerle aunque sea un poco, como a mí, de tanta mierda que hay afuera de las palabras escritas.

No sospechaba que un karma pudiera hacer tanto bien. Es decir, sé que a veces me incomoda y tiene ese don sospechoso y esquivo de llegar y atreverse a reir... Es ahí cuando las cosas se ponen solitas en su lugar y todo adquiere una lógica auténtica, certera, clara. Otras, cuando su depresión lo come y entonces él se vuelve de humo y güisqui -recién aprobado por la RAE-, pues tengo que hacer lo propio y disolverme poco a poco, con Marlboro y Johny Walker, no para que se sienta acompañado. Él no quiere estar acompañado. Ni siquiera para que sienta. Tal vez para que sepa que tiene la maldita facilidad de acondicionarme un trozo de su tristeza y hacerme pasar a ella hasta que me inunde y pueda explicarme desde su retorcida alma (que la tiene, lo crea o no) todo el universo y la constelación de esperanzas que me hacen seguir en pie, aunque, citando a Silvio, sin Rey Mago.

Mi karma es así: un extraño más y un desconocido menos. Un hombre sabor a almendra que nunca se fue y que siempre ha vuelto. Porque oh sí, los karmas tienen sabor. Además, pocas veces, pero son premios, sabe hacer una mueca que es muy parecida a una sonrisa. En realidad su sarcasmo es la única forma que tiene de hacerme saber de qué humor se encuentra. Porque cuando nos lleva la purititita chingada, se desdibuja y habla con propiedad. Un karma también sabe hablar con propiedad.

¿Y cómo le dices a un karma que lo quieres mucho, que no sabes ni quieres saber porque cuando sabes se pierde el efecto que ya se tiene casi acordado de no decirse nada bonito porque entonces ya deja de ser karma y se convierte en bendición? Ya me trabé. Todo es hablar de cosas buenas y uno se apendeja.

Tal vez convenga no decírselo. Uno nunca sabe cuándo los karmas están de ánimo para escuchar cosas buenas. Pero como sé que no me leerá, no de momento, puedo decir lo que yo quiera, además, muy mi blog y es el primer escrito de este año. Así que puedo ¿verdad?

Ay karma... Es como que te asentaste y entonces fue volver a respirar. Es decir, no porque cambiara algo, porque ha cambiado tanto que no vale la pena hacer recuentos vanos. Es sólo el hecho de hablar con alguien y saber que ahí está, entendiéndome, molestándome, retándome, acompañándome. Y eso, Rarito, es lo que no tiene punto de partida ni de llegada para retribuirse. Que tengas las bendiciones necesarias e innecesarias. Que todos los astros puedan alinearse y hacer de ti un... un karma feliz. Para que yo, desde mi melancohólica guarida azulesca, pueda asomar y de reojo saberme feliz también.

Sí, mucha querencia. De la buena, que no pide excusa ni pretexto.


¿Por qué hoy? Bueno, digamos que es parte de lo que los Reyes te dejaron por aquí. Y porque no sabía de qué forma poder estar ahí. Así que encontré esta.
¿Por qué a ti? Eso quisiera saber... Pero ¿quién dijo que los ángeles caídos no son una bendición?

P. D.- Yo creo, y si tú crees... Habrá que creer. ¿Qué cosa fuera la maza sin cantera?

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Todas las tonalidades de Azul



Dicen que el azul, o demasiado azul, puede ser opresivo. A mí me parece que Azul es quien es y de opresión no tiene nada, salvo la del sujetador cuando utiliza una copa que le queda pequeña.


También argumentan que el color azul crea la ilusión de retroceder. El principal aspecto emocional de este color es que es frío. Algunos de sus tonos sugieren el hielo y el acero. Debido a sus propiedades de alejarse y sosegar, puede representar fácilmente al aire y al espacio. Pero yo digo en cambio, que Azul no retrocede ni para tomar vuelo, que Azul es cálida y maleable pero nunca manejable... Y sí, se aleja para mirar el paisaje en su plenitud en vez de enclaustrarse en el punto que pueda herirla.


Cuando Azul está frente al mar, es Azul marina...



Si Azul teme, se vuelve Azul pálida.



Mientras sus alas funcionan, Azul es celeste...




Al estar triste, Azul canta BLUEs.








Si la lastiman, entonces puede transformarse en Azul cobalto...






Cuando Azul es libre, se resuelve en Azul turquesa.






Y si amanece todos los días, bueno, pues entones es Azul Albanta.
Argumentan que el azul claro puede ser suave o frío. Se vuelve más misterioso al oscurecerse y evoca a la oscuridad y a la noche. Y digo yo que ¿quién dijo que la noche es oscura? En todo caso, sea este el principio de la
luz.


lunes, 3 de noviembre de 2008

Quiero escribir y no me sale ni madres...


"Pero no, no merece la pena
que me pierda la gloria...
Porque tú me condenas."
Rosana

Hace frío. Sólo me quedan cinco cigarros y no tengo crédito en el celular. (Puedo, llorar hasta caer el día. Puedo sembrar esta noche baldía de amor, sólo de melancolía). Hace frío. Escribo y trato de no pensar en el hecho de que todo mundo ha aplaudido la decisión tomada... pero aún no dicha (Pero no, que la vida es muy corta y mañana se olvida, lo que ahora te importa). Tanto silencio y pensar que no resulta del todo incómodo. ¿Será que ya me acostumbré a correr, que tengo flojera de quedarme y pelear si el contrincante no ha mostrado el menor interés? (No te voy a esperar si me dejas, no te voy a buscar si te alejas. Hoy no voy a morirme de pena por ti). Ay, dos lectores sololoyescos, ojalá pudiera apartarme un poco de mi propio reflejo para mirar todo el paisaje y darme cuenta que, después de todo y antes que nada, existe todavía la espera-esperanza que me crucifica noche a noche... (Para morir de amor siempre queda mañana, hay que dar tiempo al tiempo; que las penas se pasan). ¿Cuántos nombres pueden caber en una sola historia donde yo no soy partícipe de nada, ni siquiera espectadora porque me he marchado emocionalmente de la función? (Para morir de amor siempre queda mañana, y hoy te quiero por todo y mañana por nada).

Entonces seguimos escuchando a Rosana. Vámonos tapando que el frío se está colando ya en los recovecos existenciales y he dicho que no. Vamos a tapiar la entrada para que no se marche el calor que he podido conservar (Puedo sentir que se me va la vida, puedo esperar en la puerta de tu corazón hasta que caiga rendida. Pero no, no merece la pena que me pierda la gloria porque tú me condenas. No te voy a rogar que te quedes, no te vas a enterar cuánto dueles. Hoy no voy a pasar al infierno por ti).

Mejor vayamos a dormir. Que mañana será mucho mejor que hoy.

Llanto esparcido por el sillón. Suspiros y susurros que no llegar caray, no llegan. ¿Buenas intenciones? Digamos que no me quedan más puntos suspensivos. Hoy no.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Cuando dije amor...


"Hay tanto idioma para hablar de amor,
y el que tú entiendes...
No lo entiendo yo."
Alejandro Santiago


Dado que es ¡al fin! lunes de luna (por la madrugada), que mis manitas ya se están congelando y que mi amigo Rivotril está más que susurrante para que pueda alcanzar a Morfeo y de una buena vez le entre con singular alegría a mis muy particulares onirismos, trataré de resumir, presumir y asumir todo lo que este día pude encontrar. Bueno, el domingo, porque lo que es precisamente este-este día, apenas comienza.

Si alguien ha visto a mi siquiátra, avísenle por favor que lo estoy buscando desde hace un mes. Nomás no puedo encontrarlo. Lo mismo sucede con mi maestra de reiki, y estoy pensando que una de dos, o huyeron juntos en un vertiginoso y sorpresivo romance, o de plano la vida me dispone a que de momento, y tal vez por el resto de mi vida, sea yo la que asuma cada instante y no me rinda en el respiro del presente.

En fin, que en vista del éxito obtenido y como habrán leído con anterioridad mis dos lectores queridísimos y en verdad apreciados, queridos y requeridos, pues la rundición amenazaba con instalarse ya de manera tácita en este blog. Hasta que entendí, gracias a mi participación activa en internet y la búsqueda de cualquier pendejada para leer, que ya era la muy merecida hora de escombrar el lugar donde mi alma habita y limpiar contundentemente mi tinta (es un decir, en realidad limpiar el teclado) para darme cuenta que voy a ser feliz después de dos exhaustivas pero muy pinches necesarias preguntas. A saber:

1.- ¿Merezco ser feliz?
2.- ¿Cada lugar que he caminado, cada problema solucionado, cada vez que he caído y me he levantado (madreada y todo, pero al fin en pie) y me han traído hasta este momento, ha sido para vencer al miedo o para permitirle hacerme la camaleonina y quedarme estancada en los apuros de mi bipolaridad?

Bueno, pues encontré la respuesta en un escrito que francamente no tengo NPI* de quién lo escribió, pero alguien debió escribirlo porque cuando llegué ya estaba escrito. Ah, claro, les tengo que decir qué decía... Pues simplemente "Estoy en un trayecto, no en mi destino... ¡Y disfruto del viaje!". Chale, hasta coraje da cuando uno encuentra la respuesta sin saber del todo cuál era la pregunta.

Vamos a volar. Estamos escuchando, entre otras rolas, Ahora ya ves, de Olga Román (He dejado de hablar con las paredes, de repetir tu nombre. He dejado de perderme en los bares, de buscarte en la noche, de rendirme al amanecer. He dejado de pensar si algún día, tal vez si tú quisieras, tal vez...) Sabia mujer. Así que aquí, una vez más y en el presente, que el futuro francamente es algo que me viene guango, declarar mi cuerpo, mi alma y mi espíritu como zona liberada y en la voz de Bebe, decir Pa' fuera telarañas.


Así que si me lees... Y no diré nombres por secreto de profesión, te explico el por qué de llamar a Alejandro Santiago para que iluminara este desvarío virtual. "Cuando dije amor no era tan sólo sexo que arrebata, era ponerlo todo con el alma, era ponerle un poco más que ganas. Cuando dije amor, era tenernos fe cada mañana, tu luz en mí y el sol sobraba... Era tu piel mi piel cuando te amaba. No hubo equivocación, fue sólo error en la interpretación. Hay tanto idioma para hablar de amor... Y el que tú entiendes no lo entiendo yo." Han de dispensar mis dos lectores, pero ando bien musical. Así que entre Alex Santiago y yo, pues aquí nos quedamos, que andamos con los pies en la tierra, pero muy decididamente, con el alma en el cielo.


¡Vámonos a dormir!
Tan tán.
(Aplausos)
*NPI: Con dos variantes, según el ditcionario (sí, ditcionario) en la Rara Academia de la Lengua Albantesca: Ni Puta Idea o bien, No Piso Insectos. Sean ustedes, mis dos lectores queridos, los que elijan cuál aplica en estas disidencias escritas.