
sábado, 25 de octubre de 2008
Transtornos bipolares, rueda de la fortuna y hoy me toca estar abajo...

domingo, 5 de octubre de 2008
Agh, domingo....!

viernes, 5 de septiembre de 2008
The Truth About Cats & Dogs

Abby Barnes
Después de unas largas, largas horas papando moscas en la web, decido ver qué pendejadas ofrece el canal 615. Y ya me habían hablado de ella: más de cuatro personas me decían que debía ver esa película completa, que era yo y mis inseguridades, que cómo no me llamé Abby, que blablabla... Pero como sigo insistiendo en que mi complejo es el de Bridget Jones, pues no pelaba la movie... Hasta que llegó la hora chacualona en que los astros se alínean para que me dé tinta que oh sí, aparezco que ni pintada en la cinta The truth about cats & dogs: la historia de una locutora que enamora a un tipo por su manera de pensar, por su buen ánimo y su sarcasmo, pero que cada que se mira al espejo entiende que, por lo menos para ella, no se hizo el adjetivo hermosa. Cualquier parecido con mi secreta realidad es mera coincidencia...
Una vez terminada la película, francamente, yo quería volver a verla. No sólo quedé fascinada con la historia, también con el personaje de Janeane Garofalo, que interpreta a la susodicha Abby. Ok, estoy segura que no es la mejor película que he visto y también sé perfectamente que para ustedes, mis dos lectores de sololoy, puede ser más currrrrrrsi que la idea de Fey cantando la rola de Abuelito dime tú de Heidi. Pero me gustó la frase que puse al principio y nomás por eso decidí que sería bueno escribir sobre los perros y los gatos, hombres y mujeres, y el extraño complejo que tengo de Cyrano de Bergerac. El final estuvo del cocol, tampoco me creo el "Y vivieron felices para siempre", especialmente cuando supongo que una estadística bastante considerable de terrícolas preferiría pasar la vida en una isla desierta con una de las tres novias de Hugh Hefner (o con las tres si es posible), a pasarla con, no sé, digamos... Virginia Woolf. Pero no se sientan especiales, oh féminas, que también tienen lo suyo: Un millón de veces estar con Tom Cruise (en versión heterosexual) a pasar el día discutiendo con alguien que tiene pinta de Woody Allen.
Ok, que tampoco se diga que me creo la más pinche fea del mundo (sí me lo creo) ni que he arrastrado hasta aquí mis ganas de autoflagelación tan sólo porque ando menstruando. Sólo intento decir que ahora cuando la web te ofrece un mundo al alcance de tu pantalla, pues eso, que resulta chido ver letras pero a la hora con quince ya pediste mínimo una foto. Ok, ya me perdí, es que amanecí de malas porque no he dormido ni dos horas seguidas.
El caso es que me gustó, el caso es que valió la pena mi desvelo tan sólo por el simple hecho de vomitar todo mi sarcasmo desde mi cama y mirando una historia que no me parece del todo tan ficticia. Salvo el final, que ya aclaré.
Así que como dijera conocido charro mexicano: Con esta me despido por el día de hoy, que promete ser venusino pero para mí sólo es un viernes con la ilusión de que el día se logre pintar aunque sea un poquito de color turquesa.

martes, 26 de agosto de 2008
Entre esperas y esperanzas...

lunes, 11 de agosto de 2008
Y sin sabor

martes, 15 de julio de 2008
Diatriba de amor contra el amor por si alguna vez aparece (O de cómo me robé el inicio del título de un libro de García Márquez)

Aquí hace menos frío que en la calle
no mucha pero bueno
sentirse como en casa,
y no se descubre en nada nada
Pasa, entra, y siente que hay quien duda como tú
pero se abraza a lo que tiene
pero no tiene más canción que la que sabe y la cantó
y si no la sabe... tararea.
miércoles, 2 de julio de 2008
Y un poco amargadita...
Sí, está visto que no me debí volver fan de Bridget Jones nunca en mi vida. Me vale madres. Con una sobredosis de hoynomepuedolevantar que llevo desde el lunes, y dispensen mis dos adorados lectores pero es que la rundición es mucha, me dispongo a vomitar en donde me sea posible -es decir, aquí- todo el yeyo que me incomoda porque mis amigos ya tienen los problemas suficientes para que yo les llame con mis garrapatas energéticas. Además, una, que hace reiki, toma anti depresivos, va a yoga, meditación y cree en la energía del universo y la luz del mundo, tiene mucho derecho a sentirse de vez en cuando de la chingada.
Treinta años. Casi treinta y uno. Reinventándose cada día con la firme esperanza de que cuando llegue el sueño sea autojustificable la respiración del tiempo que permaneció despierta. Sabe lo que es morir del alma y oh sí, que el cuerpo siga funcionando aunque el corazón sea sólo una parte incómoda que lata sin importancia. De pronto y sin previo aviso, vuelven las mariposas en el estómago (en realidad lo mío son vampiros que se mueven a la velocidad de un colibrí, qué más da). Con fobias irremediables, como embonar en otros labios y que un día sin motivo ni por qué la boca ajena desaparezca y entonces haya que empezar a tejer con un poco de dolor la colcha de retazos los recuerdos para la vejez, que no es otra cosa que el seguro de vida contra la mala memoria: Nada peor que llegar a viejo (a la edad que se tenga) y olvidarnos de todo.
Caminando por el gusto de seguir. Sarcástica, porque es el mejor escudo contra la desilusión, aún cuando la ilusión sea una cosa que me venga guanga. ¿Lo ven? Este es el mejor ejemplo del sarcasmo. Evaporándome de vez en cuando y en todos los estados, menos el sólido que se me complica mucho, quizá porque la seguridad se me complica bastante. ¿Qué chingados tiene que ver Bridget con todo esto? Bueno, de entrada, porque llevo dos días viéndola. Algunas veces he soñado con alguien, es más, tres veces. Tiene cara, de hecho. Y de hecho no lo van a creer, pero diré uno de mis secretos más cursis y más antiguos. Cuando iba en secundaria, soñé una feria, en un pueblo. Yo caminaba rápido, porque una estrella se había caído y había que tomarla enseguida. Pero del otro lado también alguien se acercaba, así que corrí. Y él también. Llegamos los dos juntos. Y la estrella era tan pequeña, pero tan pequeña, que cupo en el dedo índice de la mano izquierda de cada uno. Fue la primera vez que lo pude ver. La segunda vez... Bueno, fue muchos años después, igual que la tercera. Desde entonces, no ha vuelto a aparecer, a pesar de las noches que me he pasado invocándolo y pidiéndole ayuda. No me preocupa no encontrarlo, me aterra la idea de que exista y peor todavía, el hecho de que un día yo logre reconocerlo.
Dirán que estoy drogada. No. De hecho llevo la dosis exacta de Sertralina y Topamax. El Rivotril aún no me toca. Sólo sé que sentirme como me siento es muy humano, que se puede ser infeliz y descansar dos días mitigando el dolor entre tus sábanas para que entonces surjan las palabras y dejes volar las mariposas hasta donde alcance tu imaginación. Así como sé, que puedes ser feliz viendo tres películas mientras tomas chela y haces piojito y luego te vas a dormir aunque no duermas. Tienes planes laborales y aunque no se concreten sabes, porque algo te lo dice, que naciste para eso, que no hay pruebas, sólo circunstancias. Tienes amigos que te aman y ahí están, abrazándote, escribiéndote, sacándote de tu holgazanería. Y el mayor ejemplo de que no hay castigos, simplemente enseñanzas.
Así que ahora, después de este vómito verbal, deseo que cada uno tenga una noche feliz e infeliz, realista y soñadora, sumisa por convicción más independiente por opinión... Ah chingá, ¿quién dijo eso? Ok, simplemente, tengan la noche como mejor les plazca. Pero a fin de cuentas y después de todo, siempre existe la posibilidad de alejarse un poco del cuadro para admirar bien la obra.
Y aunque no me lo pregunten... Sí, tal vez algún día volveré a ver El diario de Bridget Jones. Pero por este año creo que fue suficiente. Como este escrito. Regresaré cuando tenga que regresar... ¡Ah, claro! Un feliz aniversario para el matrimonio Fox Sahagún. ¿No me invitan a su rancho? Digo, para hablar de sus proyectos inconclusos sobre la cultura. Es que ¿saben? lo de la macro biblioteca me tiene un poco inquieta...
martes, 24 de junio de 2008
Y esta va por ti, mata'or!!!

Me parece que una parte de Mónica, mi mejor amiga, también murió ese día. Los dos se amaban desde muchos años antes. De esos amores lúcidos, pasionales, que no sabe de dosis sino de excesos. Algunas veces me reprocho con una sonrisa cínica haberle mostrado el camino de Sabina porque jamás lo abandonó: "Lo bueno de los años es que curan heridas, lo malo de los besos es que crean adicción...".
Decir lo que era José Antonio Martínez García sería agotador. El mejor de los padres, un amigo que daba lo que tenía y jamás temía decir lo que necesitaba. Un hombre con miedos y quizá, el que más chistes me ha contado en toda mi vida. Podríamos estar en desacuerdo con infinidad de cosas (por ejemplo en política) pero las hacía a un lado para tener mejor vista de lo que comulgábamos. Abogado de profesión y torero por convicción. No, nunca fui a verlo torear. La primera vez que me invitó le dije lo que le digo a quien le gusta la fiesta brava: A mí los toros sólo me gustan en bisteces. No volvió a insistir.
Ahora, si mis queridos dos lectores no se molestan, quiero decirle algo a Toño, algo un poco íntimo y aclarar el por qué no estoy allá en donde está su cuerpo.
Toñete:
Mónica va para allá. Quizá debió haber llegado. Creo que le hace mucha falta llorar y también a mí, aunque sabrás que en estos días particularmente te he extrañado mucho. Pero iba con sus amigas y pues... pues no me sentiría muy cómoda. Ya ves cómo soy de mamona. Elegí tu cenicero de Marlboro, una foto vestido de torero y otra donde sales fumando (me costó mucho trabajo encontrar una donde no salieras cerca de un toro, pero al fin saliste y estabas con Gerardo y Toñín, además fumando, que era lo que mejor hacías cada vez que le dábamos al chisme). También me traje la vela de vainilla que te regalé hace como ocho años y que tenías todavía en tu escritorio ¿recuerdas? Incluso, entre tus papeles, habías guardado el mensajito que te puse porque ese día no estabas y te la dejé.
Después de tu partida sólo aguanté unos meses. García & Ortega no volvió a ser lo mismo sin ti. Mi mamá también te extraña, ayer me dijo que tú habías hablado con ella de mí sólo que no me quiso decir qué. El caso es que es raro, porque yo sé que es absolutamente cierto que la gente sólo se va cuando la olvidas. Pero qué hay de añorarte, de necesitar escuchar tu voz para decirme "hija", para enmedio del llanto moqueador salirme con un chiste en el que termine riéndome como imbécil.
Moriste en domingo, como deben morir los toreros. Yo seguí mi rumbo y sí, en verdad, algunas veces he dedicado mucho tiempo a pensarte. Y aquí estás, junto a mi computadora, viendo hacia no sé donde en tu foto, vestido de torero y con la vela de vainilla encendida. Deberías descansar un poco. Inténtalo, Toño. Desde aquí muchos trabajamos para que las cosas estén mejor.
Te quiero mucho. Y por favor, a tu manera, habla con Mónica. Dile que viva, que resurja, que se levante y ande. Un consejo tuyo valía muchísimo. Y ya me voy, porque Selene tiene tarea. Que buenos cielos te cobijen.
lunes, 9 de junio de 2008
De ausencias... Y de regresos.

Ni tan sola. Con recuerdos que me dejan un sabor de boca agradable. Con preguntas que me acechan si en realidad lo mío será la soledad sonora o la sordomuda. Con la bien merecida esperanza de que tengo el derecho -y el izquierdo, claro está- a decretar que por muy vacía que esté la cama, un día no necesitaré convocar a los fantasmas y entonces la respiración de alguien será tan presente que vibraré en plena madrugada por saberme lista para medir su palpitación. Ya llegará el tiempo, que es circunstancial.
Un tanto enferma. De lo de siempre, que me indica, sin cuestionamientos lamentables, una cosa única, irrefutable y majestuosa: sigo viva. Con planes personales y grupales. Sin sollozos y sólo inhalaciones y exhalaciones por la nariz para que no se me vaya la energía por la boca, como dicta el precepto de la yoga. Que de los labios sólo espero dar y recibir algún beso. Besos de agua, besos de chela, besos de palabras, besos de silencio y besos a distancia. ¿Cuánta cantidad de besos puede haber que aún ignoramos? Sí, todavía lo ignoro...
Aprendiendo y aprendiendo, aunque los gerundios sigan sin convencerme todavía. Es mentira, me encantan. Quizá, un día, logre comunicar lo que en verdad quiero decir y mande de una vez y por todas, mi perceptible fobia de rechazo a la chingada. Si a fin de cuentas, lo peor que puede pasar es que digan que no. De hecho, a eso es a lo que le tengo fobia. Carajo.
Con algunas noches afortunadas que me curan lo que soy y lo que tengo, donde llegan las hadas piadosas y me traen pócimas de anhelos, alineando mi energía y dejando mi locura más certera que nunca. Entonces como Lázaro, despierto, sueño y ando. Las demás son sólo noches, lo que no significa que sean insignificantes. Siempre hay algo que hace que valga la pena. Los grillos, por ejemplo.
Así que, mis dos lectores consentidos por ser únicos. Lo que es más; por ser los únicos: Aquí estoy. Tan devota de las letras como siempre, tan pendejísimamente aletargada como siempre y tan exageradamente loca que a veces corro el riesgo de pasar inadvertida y parecer cuerda. Con los pies en la tierra y el alma en el cielo. Con el corazón en el limbo y la razón... en algún frasco de formol para que hicieran con ella lo que mejor les pareciese. Así que sólo vine a decir que ni tan sola, ni tan ausente.
lunes, 4 de febrero de 2008
Dieta de la luna (jugo de toronja pa' que adelgace la angustia)

miércoles, 12 de diciembre de 2007
Desayuno continental (Qué bonito es lo bonito, chingao!)

jueves, 6 de diciembre de 2007
Papapapaletas!!!

Pocas veces disfruto de las paletas. Raro, porque me encanta saborearlas, pero de repente me entra una desesperación marca yomiyomiyomi y entonces las muerdo rápido, rápido, para llegar al centro y descubrir que el chicle es el engaño más ruin de la alimentación: se mastica y se mastica pero ni llena, ni protege de la caries como anuncian los comerciales, ni le cambia a uno el sabor de cebolla, café o cigarro.
Hoy me mandaron a pagar la tarjeta de mi jefe. Me cae que sólo de una gasta en un mes lo que yo gano en dos años. Pero bueno, no importa. Compré una paleta picosita con capas y capas y más capas de dulces de colores que disfruté en el pejebús. Escuchaba Aguas de marzo con Ellis Regina, tarareaba y masticaba, masticaba y tarareaba. La luna no se asomaba pero el frío es rico. Diciembre es un mes que siempre valdrá la pena para cerrar con broche de oro aún cuando el año haya sido escabroso. Qué más da, si se tiene aún la fe de enero.
Por qué traigo a colación los dulces, se preguntarán mis dos lectores consentidos de la vida y del amor, no lo sé. Es jueves de Júpiter, son las veintitrés horas con dieciséis minuticos y mi pechocho no aparece por ninguna parte. Bueno, para él es temprano, su ausencia empieza a hacerse más notoria cuando pasan de las doce de la noche y nada que inicia sesión o marca al celular. Yo estoy viendo un capítulo repetido de Grey's y no tengo ni puta idea de cómo quedaron los PUMAS en el fútbol. Aunque a mí no me encanta ver un partido, en realidad. Pero el orgullo es el orgullo y deseo con tutti mi corazón que mi equipo azul y oro ganen... A ver, vamos a checar el resultado... Veamos, veamos...
Pues marcador final, 0-0. Chale.
Bueno, equis con mi comentario. A ver cómo pinta el domingo.
Resulta que el pechocho ha venido a visitarme y ni un saludito mentador me ha puesto, ¿creerán? Es genial su voz. Tiene un tono así como los chocolates que venden en Sanborn's en forma de tortuga que tiene nueces enterísimas y están cubiertos, evidentemente, por chocolate pero semi amargo, así, riquísimo. Y luego sus ojitos, ¿no? Una cosa bonita, como gomita de azúcar con sabor anís. Ah, qué cosa tan chida.
Sí, no necesitan decirme: soy una cursi cuando me gusta alguien así. Así, quiero decir, como tenía mucho que no me sentía... ¿Cómo se llama cuando no se puede dejar de sonreír, cuando se disfrutan los sueños, los desvelos, las palabras, los silencios, el cielo y la tierra y toda criatura viva que antes no tenía el encanto de ahora? Ah sí: felicidad.
domingo, 2 de diciembre de 2007
Pechocho!!! (Y postre para dos)

miércoles, 7 de noviembre de 2007
GIS (Y ensalada rusa como entrada)

miércoles, 31 de octubre de 2007
Ton's qué... ¿no me da mi calaverita? (de azúcar)

miércoles, 24 de octubre de 2007
Bebidas!!! (Mojito y margarita)

cuando la magia del destino apareció
mientras el fuego de tu cuerpo me envolvía
con el amor.
Toqué tu mano y descubrí que era el momento
de darte todo lo que siempre quise dar
sobre tus alas me llevaste al firmamento
y pude volar... pude volar
y pronunciamos miles de te quieros sin hablar
y me dormí en tus brazos sin temor a la nostalgia
pidiendo que la noche no se fuera a terminar
y tu llegada puso paz a mi interior
se transformó la soledad en alegría
y vino el amor... vino el amor
y pronunciamos miles de te quieros sin hablar
y me dormí en tus brazos sin temor a la nostalgia
pidiendo que la noche no se fuera a terminar
pidiendo que lo nuestro se volviera realidad...
domingo, 14 de octubre de 2007
Semillas de girasol (Nada de lunes rundidor, señores!)
miércoles, 10 de octubre de 2007
Dogie!!! (Y un brindis por los viejos tiempos)
salpicado de nostalgia
Luna busca una virtud
escribiendo en el sillón
carcomiendo una esperanza...
Edgar Ruciles, Cáscara de luna.
Conocí a Dogie hace once años, el día de mi cumpleaños. Sacbé, el colectivo estudiantil donde trabajaba (y me divertía enormemente) me preparó una súper fiesta sorpresa. Ya lo había visto antes: tenía un talento bruto para la guitarra y sabía interpretar de una forma bárbara una canción que me encantaba, creo que se llamaba "Mala vida". Entonces él se formó aproximadamente cinco ocasiones para felicitarme por mis diecinueve primaveras.
Dos años después, el nueve de octubre, nos hicimos novios.
Y si lo traigo a colación (sí, con confites y canelones) no es tampoco para quemarlo entre el apreciable séquito de admiradoras que el joven debe tener. Sino para agradecerle por primera vez públicamente, cinco años de esperanza, sonrisas, sorpresas, llanto moqueador, canciones sabrosas, guateques improvisados, conciertos privados, enseñanzas inconclusas y muchísimos sueños desbordados que hizo junto con esta luna que entonces era una niña bastante crédula con lo relacionado a la felicidad. Ahora sé que si fallamos no fue por culpa ni del desamor ni de la ignominia, sino que simplemente hay quienes no nacieron para estar juntos, como tú y yo.
En este momento en que ya mi vida respira y suspira (sin sollozos, usté tranquilo) pues sí, también te recordé ayer y ya nueve años, ¿no? Como dice Arjona, quién diría...
En todo caso, nuevamente gracias. Por las canciones, los regaños, los engaños, las cosas morrocotudamente campechanas que tuvimos y la distancia. Por nuestra hija, Nicole. Prueba superada, Rosas.
P.D.- Y los planes que te conté siguen, sólo que no me voy a Cuernavaca, nos quedamos en el DeFe.
Y si no han escuchado al buen Ruciles, aquí les dejo el link con la página de este cantautor, porque luego me reclamaba que no le hacía promoción...
http://www.myspace.com/ruciles
martes, 18 de septiembre de 2007
Cerezas mediterráneas (encima del capuccino)

Chale, si lo que utilizo para recordar las rolas insulsas lo empleara en algo más importante como la física cuántica...
El caso es que este martes ha amanecido con gozo y abrumadora dosis de ser feliz. Ni yo me reconozco. Será que el invierno toca la puerta, que este clima es maravilloso y que yo estoy como Matute el de Don Gato interpretando "Esta canción la canto yo, todo el día...". O será simplemente que he dejado partir la rundidora dosis de nostalgia y ya no pretendo exponerme a los abrumadores rayos UV de la desolación.
El punto es que estamos contentas.
Amanece y es martes. De entrada toca Dr. House en la noche, y ese es un buen motivo para sobrellevar la carga de los días que faltan para el viernes.
Ayer por la noche se dijeron cosas lindas vía telefónica y ese es el pretexto perfecto para esperar el fin de semana con ganas de festejar y brindar por estar vivos.
Escucho a Bebe mientras fumo un cigarro y todavía presiento en mi estómago el mega capuccino rompope que me tomé hace unos minutos.
Nada, que soy insoportable cuando me siento bien.
Estamos contentas. Ash!
lunes, 17 de septiembre de 2007
Anda la osa!!! (De gomita)
Una semana y nada que escribo. No es mi culpa, es que mi computadora viene y va de sus achaques permanentemente leeeeeeeeeeeennnnnnnnnnnnta. Su mutis me hace pensar que no. Y lejos de creerme original, me siento más bien ñoña.
Bueno, pues resulta que me está pasando.
¿Ven? Nunca es bueno decir que septiembre es un mes aburrido...
Ahora, el pero...
Pero es que se va.
Sí, lo sé, si una relación prometedora no tiene mis niveles acostumbrados de complejidad, me hago a un lado.
¿Por qué no puedo ser una niña normal? Ash...
El sábado hubo un buen guateque en casa de desconocida escritora (o sea yo) y para ser la primera pachanga en tres años, estuvo morrocotudamente bien.
Ayer estuve sola, haciendo limpieza (con lo que me encanta) y por primera vez en mucho tiempo no, no señor, no me rundí a pesar de que contra mi voluntad fue domingo (de hecho, fue domingo todo el día).
Y bueno, pues básicamente me la he pasado hablando de él con familiares, amigos, conocidos y dos o tres Testigos de Jehová que pasaron religiosamente a regalarme La Atalaya.
Espero que esta vez no apestemos el asunto, Albanta...
En fin, sólo quería dejar constancia de que sigo viva. Sí, en verdad me siento viva.


