miércoles, 18 de junio de 2008

Sin título, sin madre y sin comentarios...

Pocas veces me centro en noticias. Quiero decir, me mantengo informada, me importan, pero intento no ponerlas aquí porque en este espacio de pronto intento hacerlo mi refugio. Hasta que me dio por leer esta, que francamente, me dejó con un dolor en los intestinos y la sensación de que en verdad, habría que difundirla. Me abstengo de mis comentarios.



24 de junio: día del orgullo pedófilo

Pederastas de todo el mundo preparan una serie de actividades con reuniones en las que habrá sexo con menores. Enviarán cartas a los diarios para que la sociedad deje de considerarlos depravados. El movimiento empezó hace 10 años, cada día son más los adeptos que acuden a estos encuentros secretos.

Roma- El próximo 24 de junio se celebra en todo el mundo la décima edición del día del orgullo pedófilo, una jornada con la que los pederastas tratan de convencer a la sociedad de que su pasión por mantener relaciones sexuales y emocionales con niños no les convierte en depravados. El símbolo elegido para la cita es una vela encendida o luz azul, que los pedófilos dejarán en un lugar a la vista junto a una nota en la que explican el por qué de su presencia en la terraza de las viviendas. «Es para mostrar la solidaridad entre los amantes de jovencitos, para recordar al mundo que nuestra personalidad es buena y amorosa», dice una de las páginas webs que promueve el evento y que son totalmente accesibles desde cualquier ordenador instalado en España. Además de colocar velas azules, los participantes del día del orgullo pedófilo también han hecho un llamamiento para que los seguidores del movimiento envíen notas anónimas a los periódicos en las que deben explicar por qué no debería estar mal visto el sexo entre un adulto y un niño. Prácticas con niños El plan de actividades para el próximo día 24 incluye igualmente encuentros con otros pedófilos y, por supuesto, prácticas sexuales con menores. «Es algo muy abierto, no hay nada que no se pueda hacer en el día del orgullo», afirma un sitio web. Esta aberrante celebración nació en Estados Unidos en 1998 con el nombre de International Boy Love Day (IBLD, día internacional del amor a los muchachos). Hoy, gracias a internet, tiene un carácter internacional. Además de su página oficial, esta iniciativa es promovida por una miríada de sitios y foros accesibles sin ningún tipo de restricción desde España.

FUENTE:
http://www.larazon.es

lunes, 16 de junio de 2008

Un regalo




Sin moño ni envoltorio para que salte inmediatamente. Porque simplemente, se me da la gana. Gracias. A lo único Rarito, verdaderamente rarito que existe en este mundo. O quizá, por lo menos, en el mío.

lunes, 9 de junio de 2008

De ausencias... Y de regresos.


Vulnerable. Experimentada. Turquesa, aunque de vez en cuando, en todas las variantes del azul. Volví. Tal vez un poco más receptiva, igual un poco más iluminada. Temerosa como siempre, y bien dispuesta a la próxima vez que tenga que marcharme para demostrarme que la vida, ya lo dijo alguien, no es un problema para ser resuelto sino un misterio para ser vivido.

Ni tan sola. Con recuerdos que me dejan un sabor de boca agradable. Con preguntas que me acechan si en realidad lo mío será la soledad sonora o la sordomuda. Con la bien merecida esperanza de que tengo el derecho -y el izquierdo, claro está- a decretar que por muy vacía que esté la cama, un día no necesitaré convocar a los fantasmas y entonces la respiración de alguien será tan presente que vibraré en plena madrugada por saberme lista para medir su palpitación. Ya llegará el tiempo, que es circunstancial.

Un tanto enferma. De lo de siempre, que me indica, sin cuestionamientos lamentables, una cosa única, irrefutable y majestuosa: sigo viva. Con planes personales y grupales. Sin sollozos y sólo inhalaciones y exhalaciones por la nariz para que no se me vaya la energía por la boca, como dicta el precepto de la yoga. Que de los labios sólo espero dar y recibir algún beso. Besos de agua, besos de chela, besos de palabras, besos de silencio y besos a distancia. ¿Cuánta cantidad de besos puede haber que aún ignoramos? Sí, todavía lo ignoro...

Aprendiendo y aprendiendo, aunque los gerundios sigan sin convencerme todavía. Es mentira, me encantan. Quizá, un día, logre comunicar lo que en verdad quiero decir y mande de una vez y por todas, mi perceptible fobia de rechazo a la chingada. Si a fin de cuentas, lo peor que puede pasar es que digan que no. De hecho, a eso es a lo que le tengo fobia. Carajo.

Con algunas noches afortunadas que me curan lo que soy y lo que tengo, donde llegan las hadas piadosas y me traen pócimas de anhelos, alineando mi energía y dejando mi locura más certera que nunca. Entonces como Lázaro, despierto, sueño y ando. Las demás son sólo noches, lo que no significa que sean insignificantes. Siempre hay algo que hace que valga la pena. Los grillos, por ejemplo.

Así que, mis dos lectores consentidos por ser únicos. Lo que es más; por ser los únicos: Aquí estoy. Tan devota de las letras como siempre, tan pendejísimamente aletargada como siempre y tan exageradamente loca que a veces corro el riesgo de pasar inadvertida y parecer cuerda. Con los pies en la tierra y el alma en el cielo. Con el corazón en el limbo y la razón... en algún frasco de formol para que hicieran con ella lo que mejor les pareciese. Así que sólo vine a decir que ni tan sola, ni tan ausente.



viernes, 23 de mayo de 2008

Historia de un letrero

Sé que ha sido largo mi silencio. Esta historia habla por sí sola. Que la disfruten y yo estaré de vuelta pronto, más que pronto.

lunes, 4 de febrero de 2008

Dieta de la luna (jugo de toronja pa' que adelgace la angustia)


Aquí estoy, mis dos lectores más que queridos, añorados. Aunque con tanta ausencia mucho me temo que ahora sólo me quede, con algo de suerte, un solo lector perdido en la inmensidad de la red. Pues volví, porque como Quetzalcóatl, prometí regresar... aunque claro, a diferencia de la serpiente emplumada yo sí cumplo y pos aquí estamos, dándole a la palabra que resguarda de los ventarrones ojetes de la cotidianidad.
Durante dos semanas fui una desempleada con un micro negocio consistente en hacer morrales. Por ahí del 21 de diciembre renuncié a mi antiguo y por mucho pero mucho tiempo querido trabajo donde todo lo que tenía que hacer era poner mi modesta presencia para que me pagaran eso sí, una madre de sueldo pero a fin de cuentas pos andábamos tranquilas. Pasando las fiestas navideñas (porque yo sí soy bien anti Grinch y a mí SÍ me gusta disfrutar las noches decembrinas) me puse a buscar trabajo. ¿Adivinen qué? A pesar de vivir en el Distrito Federal, lo encontré luego luego. Total, que ahora estoy dándole duro en una Notaría Pública y francamente me encuentro como al borde de la bipolaridad... No, esperen, bipolar ya soy. Quiero decir que la parte que más disfruto de mi trabajo es el día de paga, pero por desgracia este día sólo sucede dos veces al mes y en tanto, yo tengo que acostumbrarme a trabajar como obrera taiwanesa (enchingaenchingaenchinga) y a tener más pinche presión que una olla express con válvula descompuesta. La paga es buena, pero la prostitución es mucha. Me intentaré explicar, porque francamente ni yo me entiendo:
Claro que estoy agradecidísima con la posibilidad de un nuevo empleo, que ya quisieran un montón de personas, ¿no? Pero no me veo trabajando los próximos veinticinco años de mi vida haciendo testamentos, ratificaciones, constituciones de sociedad, cancelaciones de hipoteca y todo ese embrollo que son las leyes. Chingao, neta que pareciera que es un delito intentar dedicarse a lo que tenga que ver con el arte. O trabajas de lo que sea, o no tragas. Así que he decidido quedarme donde estoy nomás porque no me gusta la presión familiar pero mientras, decirme con todas mis fuerzas y con todas las ganas, que yo soy lo que decida ser y soy mucho pero mucho más que una capturista de información legal.
En fin, enamorada, destilando sueños, inhalando sin dificultad el olor de mi Pechocho que sigue y sigue, echándome porras, descubriéndome el mundo con ojos ya sin dolor y sí en cambio con muchas pero muchas ganas de empezar cada día para que nunca se nos apague la capacidad de sorprendernos.
Ahora pues, voy a tener que dormir. Porque mi vida es, momentáneamente, la de una mujer lúcida que se despierta a las seis para entrar a una oficina antes de las ocho. Pero juro sobre la tumba de mi depresión, que podré ser lúcida durante algún tiempo, pero normal... Eso jamás.
Así que a darle duro, golpe a golpe y verso a verso para seguir descarrilándome en cada luna que aparezca a todo lujo en las noches donde el Pechocho se convierte en oasis poblano.
Uy, creo que ya di muchas noticias. Pero ahora sí no me voy por mucho tiempo, palabra de bipolar!!!

jueves, 13 de diciembre de 2007

Ejem ejem... literatura lúdica impúdica presenta:

Ejem ejem... en realidad he decidido meter en esta época de ausencia de musas uno que otro escritirijillo que me publicaron hace algún tiempo. Por qué, pues en realidad no sé, igual por puras ganas, faltaba más. En fin, con ustedes el primer documento del baúl de mis recuerdos.
FUMANDO ESPERO
Ahora me he impuesto la siguiente regla de vida:
No fumar mientras duermo,
no dejar de fumar mientras estoy despierto,
y no fumar más de un solo tabaco a la vez.
Mark Twain
Fumando espero, al hombre que yo quiero, dice (y dice bien), Sarita Montiel vestida de pecado en presentaciones musicales de antaño. Pienso en uno. Pienso en dos, pienso en tres... ¿Realmente cuántas adicciones podríamos darnos el lujo de tener? Me levanto de la silla, por alguna parte dejé el diccionario... Caramba, yo lo vi hace algunos días, cuando hice limpieza... ¡Claro, está donde dos patas debían sostener mi sillón! Ups... Tendré que buscar en línea. Bien, según El Diccionario Ideológico de la lengua, el término adicción quiere decir “Afición desmesurada a algo”. Entonces, me confieso adicta a Internet, a las groserías, a la Mágnum con almendras, al Boing de mango, al café y sí, definitivamente, al cigarro. Podría decir sexo, pero llevo en castidad obligatoria un plazo del que me niego a confesar en este espacio. Así que, después de todo, cada quien puede tener el vicio que le plazca, si a fin de cuentas, lo que no te mata te engorda, y lo que te engorda, carajo, también te mata.
Me gusta fumar cuando estoy sola, triste, contenta, equis. Cuando tomo un café, una limonada, un refresco. En medio de una charla, luego de comer, mientras escribo, durante una fiesta, en velorios, antes de dormir y después de hacer el amor. Cada bocanada tóxica es asumida por todo mi maltrecho cuerpecillo con placer un tanto insano y pecaminoso, pero qué diablos, pura satisfacción.
La opinión sobre si es o no bueno está muy por demás de explicar aquí: Me sobran los motivos. Lo verdaderamente importante es que sí, lo confieso, el cigarro tiene un don que desconozco pero que me es sublime, no me deja ir, me tiene presa, atrapada. Y que no me quiero escapar.
No todavía.
A fin de cuentas, ya lo dijo la Montiel: Fumar es un placer.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Desayuno continental (Qué bonito es lo bonito, chingao!)


Veamos, veamos... Citando a don Amado Nervo, quiero escribir pero me sale espuma... Con qué empezamos? Bueno, pues esta semana ha sido como surrealista, atípica, linda, tranquila, extraña...


Despierto o mejor dicho, abro los ojos como a eso de las once. Quiero decir, si me dormí a las cinco de la mañana no está tan mal. Un café para iniciar la mañana, porque simplemente no concibo la vida sin café, un cuernito rico riquísimo y a navegar en el limbo del día. Ah sí, mi gata se dio a la fuga. Viridiana es un animalito ojete, caguengue pero que ya se ganó un lugar en la minúscula familia que habita mi casa y pues la extrañamos. Hay quien dice que se largó con su noviogato y un día de estos regresará, eso sí, para convertirme en abuela. Sigamos con la esperanza.


La casa de Albanta va que vuela para convertirse en el refugio mexicano de Santa Claus: arbolitos con esferas por aquí, luces por allá, flores de nochebuena en todos los rincones, muñecos navideños, chale. No, en realidad sólo un año me sentí Grinch y no quise poner pero ni un foquito, ahora, ya reconciliada con la vida, me gusta la idea de hacerle a la Seles una burbuja llena de magia para que sepa alguna vez, que si ser adulto es un asunto medio difícil, el recuerdo de su niñez la hará continuar enmedio de cualquier tempestad. Así que desde hace siete años Santa, Los Reyes, el ratón de los dientes y todos los seres fantásticos en los que yo también un día creí se aparecen constantemente por aquí.


Ah claro, de lo más importante que habría que comentar: un mes de estar con el Pechocho!!! Wow (bueno, GUAU, como decimos nosotros) ha sido como soñar y soñar y seguir soñando. En la madrugada hablamos de un montón de cosas si bien no difíciles por lo menos sí un poquitín densas, y en verdad me dio como el pretexto perfecto para admirarlo y desde luego quererlo mucho, muchísimo más.


Ya decía yo que algo me hace falta, voy por un cigarro.


Listo. Bueno, pues continuemos. Tampoco es que quiera hacer una lista interminable de todo lo que ha pasado en el año, porque este me dio millones de cosas, cierto que me quitó otras pero a mí me parece que con el propósito de conservar un equilibrio. Quiero decir, mi mejor amigo salió del hospital por fin, está junto a mí, mi mejor amiga devastada por la muerte de quien fue el amor de su vida pero sigue, y eso es ya de por sí una oportunidad para que un buen día logre creer que hay vida después de la vida, aún cuando no sea la propia.


¿Y Albanta? Pues rodeada de la gente que ama, cobijada por lo que es y lo que quiere, siguiendo la palabra como único recurso para respirar. Aprendiendo sin detenerse y no pocas veces descansando al filo de la luna, soñando a ojos abiertos y ya purificada después de la crucifixión.


(A lo lejos, suena Fobia: Transformaremos mundos, inventaremos mares que cruzar, si nos perdemos nada pasará... Ahora lo entiendo, amar es liberar... Eres sangre tibia y yo me siento vivo... Ah, qué retechula canción).


Bueno, ha llegado la hora chacualona en que tengo que correr para meterme a bañar, arreglarme o por lo menos hacer el intento y por supuesto, salir corriendo a la oficina.


Y Pechocho de mi corazón, parafraseando a los Maná (ni pex, de vez en cuando me da por invocar a quien no me gusta): Bendita sea tu luz. Te quiero.

Los poeta huevos...

Pos es que me gusta reírme de vez en cuando!!!

sábado, 8 de diciembre de 2007

jueves, 6 de diciembre de 2007

Papapapaletas!!!




Pocas veces disfruto de las paletas. Raro, porque me encanta saborearlas, pero de repente me entra una desesperación marca yomiyomiyomi y entonces las muerdo rápido, rápido, para llegar al centro y descubrir que el chicle es el engaño más ruin de la alimentación: se mastica y se mastica pero ni llena, ni protege de la caries como anuncian los comerciales, ni le cambia a uno el sabor de cebolla, café o cigarro.


Hoy me mandaron a pagar la tarjeta de mi jefe. Me cae que sólo de una gasta en un mes lo que yo gano en dos años. Pero bueno, no importa. Compré una paleta picosita con capas y capas y más capas de dulces de colores que disfruté en el pejebús. Escuchaba Aguas de marzo con Ellis Regina, tarareaba y masticaba, masticaba y tarareaba. La luna no se asomaba pero el frío es rico. Diciembre es un mes que siempre valdrá la pena para cerrar con broche de oro aún cuando el año haya sido escabroso. Qué más da, si se tiene aún la fe de enero.


Por qué traigo a colación los dulces, se preguntarán mis dos lectores consentidos de la vida y del amor, no lo sé. Es jueves de Júpiter, son las veintitrés horas con dieciséis minuticos y mi pechocho no aparece por ninguna parte. Bueno, para él es temprano, su ausencia empieza a hacerse más notoria cuando pasan de las doce de la noche y nada que inicia sesión o marca al celular. Yo estoy viendo un capítulo repetido de Grey's y no tengo ni puta idea de cómo quedaron los PUMAS en el fútbol. Aunque a mí no me encanta ver un partido, en realidad. Pero el orgullo es el orgullo y deseo con tutti mi corazón que mi equipo azul y oro ganen... A ver, vamos a checar el resultado... Veamos, veamos...


Pues marcador final, 0-0. Chale.


Bueno, equis con mi comentario. A ver cómo pinta el domingo.


Resulta que el pechocho ha venido a visitarme y ni un saludito mentador me ha puesto, ¿creerán? Es genial su voz. Tiene un tono así como los chocolates que venden en Sanborn's en forma de tortuga que tiene nueces enterísimas y están cubiertos, evidentemente, por chocolate pero semi amargo, así, riquísimo. Y luego sus ojitos, ¿no? Una cosa bonita, como gomita de azúcar con sabor anís. Ah, qué cosa tan chida.


Sí, no necesitan decirme: soy una cursi cuando me gusta alguien así. Así, quiero decir, como tenía mucho que no me sentía... ¿Cómo se llama cuando no se puede dejar de sonreír, cuando se disfrutan los sueños, los desvelos, las palabras, los silencios, el cielo y la tierra y toda criatura viva que antes no tenía el encanto de ahora? Ah sí: felicidad.


lunes, 3 de diciembre de 2007

Nostalgia ochentera pintada de azul... (Primera parte)







Y aquí pongo la primera parte de este compendio de la música que me vio crecer (aunque no mucho, sólo mido 1.54 cm) Pero lo importante es que de puro gusto he decidido iniciar con las doñas Flans, grupo que en 1985 iniciaron su carrera y la fueron a estrellar a principios de siglo adivinen con qué... exacto: con un reencuentro. Anyway.
Seeeeeeeee, sé que esta canción es magistralmente interpretada por Luz Casal (¿así se escribe? Hoy amanecí media pendeja), pero pues también me gusta con estas ex muñequitas de pastel chantilloso.

domingo, 2 de diciembre de 2007

La hora del amigo presenta...




Y ya que andamos tragando camote... Ah no, de cursis... Pos este video de Los Rodríguez que es genial, maravilloso, soberbio, en pocas palabras, PECHOCHO!!!

Pechocho!!! (Y postre para dos)


En realidad sé que son un montón de cosas de las que tengo que hablar. Podría empezar, como ejemplo, partiendo del hecho de que ya tengo 30 años. Que llegó mi cumpleaños y se fue probablemente dejándome más enseñanzas de las que ahora alcanzo a percibir, pero que seguramente iré descubriendo como diría Machado; golpe a golpe, verso a verso.


Llega el día de mi cumpleaños y me sorprende no diría yo que enamorada, porque eso ya de por sí es todo un pretexto para apestar la situación. Pongámoslo de esta manera: esperanzada.


Descubrí que puedo soñar, subir, bajar, correr y seguir sintiendo porque de eso estamos hechos, pura vida.


Mientras tanto, prometí al pechocho unas letras y ahora, cumpliendo tres semanas de saberlo, vengo aquí a saldar deudas. Así que a mis dos lectores consentidos, pido permiso porque me voy a aventar una carta con destinatario, faltaba más.


A quien corresponda (que Pechocho, sabemos que te corresponde a ti):


Es vibrar, esperar, caminar, probar, besar, acariciar, soñar. Compartir por gusto y quererte porque es más que inevitable. Son las mariposas en el estómago. Escuchar tu voz y descubrir que detrás de ella escondes un ser maravilloso, con luz, magia, sueños, colores, formas, y todos los etcéteras que falten.
Es agradecerte por la primera llamada, las dos canciones, las risas, los juegos, suspiros, enojos, mensajes, abrazos. Has convertido las madrugadas en un asunto de dos.
Te quiero mucho, en todas sus formas y de todos los modos.
Soy una empalagosa. Ash.
En fin, mejor sigamos escribiendo porque ya me puse más chípil. Ok, continuemos con lo que sigue y sigue y sigue.
Eres maravilloso, corazón de sololoy!!!

jueves, 15 de noviembre de 2007

Oda a la estupidez (¿Viste güe?)





Para mis dos lectores del alma, este post que no resistí la tentación de poner. Me cae tanto no se le perdona que maneje peda, como su discurso foxiano ("¿Contra qué chocaste?" Pregunta la reportera. "Psss con un carrooooo", responde la niña más allá del mal y del bien). Chale, como verán a continuación, la lógica no es lo suyo...
(O sea ¿no? Entiéndeme güe!!!)

miércoles, 7 de noviembre de 2007

GIS (Y ensalada rusa como entrada)


Habrán de disculparme pero hoy francamente no ha sido mi día. Decidí de puro necia que soy, que tenía dos opciones, la primera, tomarme una buena dosis de Rivotril y tirarme en mi cama muy en calidad de ballena que espera la llegada de Green Peace, o bien, rememorar viejos tiempos y vamos, que eso fue lo que decidí hacer.

Así que hasta aquí, esta noche de frío marca ojete, que llegué relativamente temprano de la oficina, he llamado a uno que otro recuerdo para descubrir que después de todo, hay que sacar la colcha de retazos de la memoria y cobijarnos un poquito para estos tiempos en que el invierno amenaza pero con todo y uno debe guarecerse de la desolación.
Conocí a GIS a los dieciséis años. Vamos, que GIS no es su nombre pero sí sus iniciales, y no se trata de quemarlo entre el público inteligente y conocedor. Traía la Jornada bajo el brazo y una mirada más bien tirándole a lo perdida, como quien no sabe qué chingados hacía en una escuela de niñas. Lo miré y supe inmediatamente que ese hombre, de quedarse más de cinco minutos delante mío, cambiaría mi vida.
No me equivoqué.
Treinta minutos después, se presentó en la clase como el nuevo maestro de Lectura y Redacción. Él tenía treinta y cuatro años, dos hijos, diez años de casado y una esposa que para aumentar el dramatismo de mi adolescencia, era la hija de nuestra directora, mejor conocida en el bajo mundo del alumnado como la Pasita.
Cuando dijo su nombre completo nosotros pensamos que había estornudado. Pero no, resultó que su abuelo era de origen ruso. Ahí debí imaginarme que mi vida amorosa iba a estar compuesta por puro corazón internacional, porque ha habido de todo, como en botica: españoles, cubanos, libaneses y hasta un japonés noporausentemenospresenteenmisafanesporrecordar.
Lo primero que le llamó la atención de mí, según me dijo años después y ya harto de tanta insistencia, fue mi tendencia a dramatizar las cosas y ponerle el toque exacto de sarcasmo para que cualquier historia contada de mis labios o mi pluma tuviera una mezcla exótica entre Las Tragedias de Esquilo y una mala novela (¿pues cuál es buena?) de Corín Tellado. Así que a fin de cuentas el acuerdo fue tácito aunque no muy implícito: yo no jodería su vida pidiéndole cosas que él no pretendía arriesgar, y a cambio él me proporcionaría hojas y hojas para redactar las noches desoladas en las que yo, una puberta virginal y tirándole a la ñoñez, soñaría por el puro gusto de saber que ya no podía entender mi respiración si no era desde la tinta y el papel. Bueno, ahora es desde una computadora pero es porque ya me modernicé.
En la escuela yo tenía muchas amigas, a las que nombré como si de logia secreta se tratara, Chimoltrufias: Érika Susana, Érika a secas, Chester, Letty, Michelle, Mónica, Rosalinda, la Ozono (que le puse así porque cada vez tenía el hoyo más grande. Disculpen mi peladez pero la susodicha en cuestión tenía una moral... digamos... bastante negociable). Bueno, pues que mis niñas se divirtieron con mi historia de una manera casi conmovedora. Se sentían parte de la última novela de Televisa.
GIS y yo pasamos un año mirándonos, escribiéndonos notas en los trabajos escolares, saliendo a tomar un café en grupo, hasta que tocó el turno de que saliera de esa escuela infame, porque ya le iba a emigrar a la UNAM. Durante más de tres años las cosas no cambiaron demasiado. El romanticismo pendejo en su máximo esplendor y las ganas de nunca irme de ese shalalalalá que la vida me brindaba. No, no le hacía daño a nadie: entre nosotros no había nada que no fuera pura ilusión.
En mi época ceceachera le presenté a mis amigas, así que un buen día en que festejábamos mi cumpleaños número 20, tuvieron a bien hacerme un guateque sorpresa en casa de la Chispina. Y bien, pues GIS se dio tiempo para ir a felicitarme, para bailar conmigo una rola de Bronco (Dios, hasta dónde fui capaz...), y por si esto no me bastara, al acompañarlo a tomar su taxi, me dio un beso. El que había estado esperando más de tres años.
Por supuesto que aquí no pondré toda la historia. Para hacerlo, tendría que describir todo lo que el pobre hombre tuvo que pasar a mi lado. Con dieciséis años, mi vida se sincronizaba casi perfectamente en hacerle panchos, escribirle cartas, mandarlo al carajo, llorar por su amor y mentarle la madre. Lo normal en una niña de dieciséis, ¿no les parece?
Después entré a la Universidad, en Filosofía y Letras. Evidentemente, mi vida dio un giro bastante radicalón que ya se venía como gestando desde mi paso por el CCH Azcapotzalco. Lo mío lo mío, era aprender, saborear un libro como si estuviera hambrienta de la palabra, absorber cada gota que mis maestros me mostraron como manzana de la tentación, sucumbir ante la maravilla de la literatura y decidir con alevosía perderme en el manantial de los escritores hispánicos. Además de darme un tacote de ojo con los niños tan encabronadamente guapos que había en mi salón, todo hay que decirlo.
Entonces, como canción arjonera, se nos murió el amor, le faltó fiebre de frío, se nos cayó de la cama cuando lo empujó el hastío... Y bueno, pues al principio tuve que echarme por ejemplo, salir con él muy, pero muy, pero MUY de vez en cuando, ir a tomar un café sentados básicamente en la última mesa del último rincón de algún restaurante para que no nos cacharan, y si esto fuera poco, soportarle los celos otélicos y el hecho de que yo ya empezaba a fumar emulando una chimenea de fábrica y eso a él, mis dos lectores adorados, era algo que básicamente le cagaba.
Y nuestra seudo relación realmente no iba para ningún lado. Quiero decir, ¿con veinte años yo iba a pretender pasarme la vida esperando que el don de treinta y siete decidiera que lo suyo era vivir a mi lado? Eso por una parte, pero fundamentalmente creo que ninguno de los dos planeaba hacer algo más que estar juntos cuando se nos diera la gana. Apareció en mi vida el buen Dogie, nos enamoramos como jóvenes extasiados (bueno, éramos jóvenes extasiados) y hubo de cortar lo que teníamos.
Pero no se piense que las cosas quedaron ahí. No señor. Me llamó por teléfono cuando supo que tuve a mi hija, cuando sabía que yo era feliz y me asumía como una mujer realizada, cuando las cosas con mi mareado empezaron a fallar, cuando me enteré de su infidelidad y cuando decidimos separarnos. Y un día apareció.
Tomamos un café en casa. Recordamos aquellos días en los que nos queríamos harto y hablamos sobre su autor favorito, Óscar Wilde, sus regalos que me dio en toda la historia en común (que sólo fueron dos, un cassette de Sabina y una pluma), juramos que siempre nos uniría aquél fragmento de El principito donde la zorra (que no era la Ozono) le pidió que lo domesticara, y nos despedimos con un abrazo muy, muy fuerte y muy, muy largo. Porque sabíamos quizá, que realmente esta era la verdadera despedida.
O quizá no tanto. Después de todo, ahora está aquí, si no de forma corpórea definitivamente sí como una luz bien fuerte que toma mi mano, me dice suavecito y al oído que no debo preocuparme, porque esta sensación de tristeza será algo pasajero y ya vendrá el tiempo en su velo de olvido que amaina todos los dolores, como dice Fernando Delgadillo (al que por cierto se parece un chingo), me da un beso pequeñín y después me ha dejado escribir toooooooda esta historia con la única intención de que yo celebre un pedacito de vida con la palabra.
Y en su honor, esta canción que me hizo llorar durante muchísimo tiempo. Más o menos, de los dieciséis a los veinte, que a esa edad realmente representa toda una vida. Va por ti, GIS!




miércoles, 31 de octubre de 2007

Ton's qué... ¿no me da mi calaverita? (de azúcar)


Ya es miércoles 31 de octubre. Según decía mamá Pita, los niños "entran" a las doce de la noche, es decir dentro de una hora con dieciocho minutos (supongo que los niños ya se acostumbraron al horario de verano). Los grandes, bueno, los adultos, quiero decir, estarán visitándonos a partir de las cero horas del próximo 2 de noviembre.


Como podrán ver mis dos lectores consentidazos... ejem... bueno, mis dos ÚNICOS lectores (uno no puede sentirse famosa porque en esta vida todo se compone de estadísticas, chale), pues no tengo un tema determinado de conversación para esta noche. De entrada, porque quería meter una onda así como de terror, pero lo único que encontré en youtube fue un video de la cantante ecuatoriana Amapolita, y en realidad no es por menospreciar, porque terror sí que se siente al escucharla, ¿no? Pero básicamente no era lo que andaba yo buscando.


Bueno, y pues aquella cosa de la que tantas ganas había hablado... desde Cuba para México... no ha terminado de cuajar. De hecho, no cuajará.


Así duele menos...


A quién trato de engañar, duele un chingo. Pero bueno, como diría mi escritora de cabecera (que soy yo), así es la peste del amor...


Estoy rundida, qué quieren que haga. Me siento chípil, triste, encab... nada, absorta, sentimetal, como dirían los Moderatto...


Ok, cambié mucho los tres últimos párrafos. Es que lo del cubano terminó.


Punto. Finito. Tan tán. Y qué...


Y citando a mi citadísimo Popceransky, "Juro que no vuelves a escuchar mi voz, no importa que estalle todo mi interior, aunque yo no entienda ya esta situación, esta historia acaba porque nunca comenzó...".


Por hoy es todo. Francamente, no estoy de ánimos pa' seguir echando chal.


Adivinaron, yo digo que chale.

martes, 30 de octubre de 2007

Sigo amándote






Para variar, una rola de las que más me duelen de Edgar Oceransky. Aquí está, Fantasma. Que no se diga que sólo te recuerdo cuando los ataques depresivos me achacan...

miércoles, 24 de octubre de 2007

Bebidas!!! (Mojito y margarita)


Ya 26 de octubre. Viernes de venus. Y el recuento del año pues todavía no alcanza a vislumbrarse en lontananza (lontananza me suena como a longaniza, pero es intrascendente). Es que uno, cuando de pronto la vida nos hace presa de movimientos licántropos en el estómago, pues no queda más remedio que aguantar vara y decidirnos entonces para volar sin miramientos.


Incluso, a pesar de conocida fábula sobre Ícaro.


Ok, aterricemos. Estoy enamorada. Muy enamorada. Estúpidamente enamorada, aunque desde luego, no en anteriores niveles de deforestación emocional. No, no. Eso por fortuna ya quedó atrás, como una imagen inhóspita de la que es preferible ni siquiera remembrar.


Entonces llega el Oceransky y empieza con su tarareo pasional a decirme saboreando el son:


"Y él todo lo aclaró
desde que me conoció
'fingiremos que los dos nos queremos'
para pasarla mejor...

Pero mi corazón
aquello no escuchó
y se quedó con él
sin permiso del amor

Que no fue hasta mi tierra
que descubrí que con el cubanito,
se quedó..."
Ah qué retebonita canción. Yo continúo con mis engolosinamientos mientras me doy el chance de seguir y seguir hablando de él. Bueno, no diré exactamente de quién, mi estilo no es precisamente balconear a nadie con nombre y apellido, santo y seña, pelos y señales, Viruta y Capulina... (ok, el último ejemplo estuvo muy requetependejo).


Y pues yo en chinga buscando canciones lindas, que hablen del amor pero no tanto amor, de ilusión pero no demasiada ilusión, de esperanza pero... exacto, ya entendieron mi concepto... no tanta esperanza.


Digamos que sólo la necesaria para sobrellevar la vida y decir que por fin, el sábado, reclamé sentimientos y con los sentidos que me quedan después de tanto Rivotril y Topiramato, he decidido alzar el vuelo y perderme entre sus ojos (ah, qué retebonitos ojos tiene), entre su boca (y con eso de que ni besa bien), entre sus palabras...


Bueno, yaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa porque esta tetez de corazón me tiene aniquilada.


Pero también quería tener los pies en la tierra, cómo no, y ustedes ya saben cómo es esto de suspirar y medir el estado emocional por el estómago (a mayor cantidad de mariposas, zancudos y murciélagos en el interior, pos aumenta el índice de peligro, ¿no les parece?).


Entonces escucho (raro) al Edgar Popceransky, que por primera vez viene a instalarse sin dolencia para decirme que se puede creer, qué chingados, si lo que verdaderamente importa es lo que salga de aquí para allá y no tanto si rebota o no... Eso lo veremos con el tiempo.


Te abrí las puertas de mi corazón un día
cuando la magia del destino apareció
mientras el fuego de tu cuerpo me envolvía
con el amor.


Toqué tu mano y descubrí que era el momento
de darte todo lo que siempre quise dar
sobre tus alas me llevaste al firmamento
y pude volar... pude volar

Y nos quedamos juntos acortando la distancia
y pronunciamos miles de te quieros sin hablar
y me dormí en tus brazos sin temor a la nostalgia
pidiendo que la noche no se fuera a terminar

Te abrí las puertas de mi corazón un día
y tu llegada puso paz a mi interior
se transformó la soledad en alegría
y vino el amor... vino el amor

Y nos quedamos juntos acortando la distancia
y pronunciamos miles de te quieros sin hablar
y me dormí en tus brazos sin temor a la nostalgia
pidiendo que la noche no se fuera a terminar
pidiendo que lo nuestro se volviera realidad...



¿Así o más shalalalalá?

Ash!!!

domingo, 14 de octubre de 2007

Semillas de girasol (Nada de lunes rundidor, señores!)

Digo, si no quiero cosas rundidoras pues es evidente que hago mal en escuchar a Edgar Oceransky o al buen Abel Velázquez, pero yo digo que-qué-chingados-le-voy-a-hacer. Así que me fleto rola conocida como La tempestad y nada, que entre mi revolución hormonal y mi estado subyacente de hipófisis mal dimensionada, estoy francamente de la real chingada.
Es que, mis dos lectores queridos, sucede que en el blog de spacelive tengo hartas visitas, pero aquí nomás vengo yo y las moscas. Probablemente sea por eso que aquí, francamente, me siento como en casa. Es decir, si quiero, me puedo echar un eructo y qué y qué, al fin sólo yo voy a saberlo. Pero en spacelive no señor, ahí llevo 12,900 visitantes que eso sí, no dejan un puto comentario de si les pareció cosa amable mis escritos o francamente debería dedicarme a la tapicería, pero pos las casi 13,000 visitas ahí están, llegando solitas como en tropel de búfalos. Y aquí, que desbordo emociones y sentimientos, además de mi conocida sabiduría para francamente hablar del tema de la nada con una pasión absorta, pues... pues... no hay nadie que me lea.
Y qué y qué si ni me importa.
¿En qué estaba? Ah sí, en que me siento más bien de la fregada. En domingo no es nada nuevo, pero caray, ya van cincuenta y un minutos del lunes (y como diría Delgadillo, con sesenta segundotes irán cincuenta y dos...). O sea, mi casa está como si hubiera sido bombardeada, lavé 22 kilos de ropa (es en serio, tenía 22 kilos de ropa sucia, chale), y justo en el momento en que yo creí (oh ilusa de mí) que ya el día se había salvado, estoy tendiendo mi ropa interior en la azotehuela cuando Jorge, mi pequeño vecino incómodo de 18 años de edad se asoma y dice con voz más bien tirándole a la burla: "Veroooooooooooooooo tu tendedero se cayooooooooooó...". Sí, no fue un buen comienzo de semana.
Me queda un solo cigarro. ¿Por qué? Porque no se me dio la gana ir por cigarros a la tiendita de la esquina, yo pensaba que habría más en mi cajetilla de emergencias. Bueno, es claro que la debo renovar, porque la utilizo ya como si fuera del diario.
Ash.
Una de la madrugada. Me vale: hoy no lavo los trastes. Mañana será otro día y entonces el sol, la luna, los arcanos y todas las dimensiones de la constelación me indicarán si primero debo barrer, trapear o lavar los vidrios que ya están bastante cochinones. Por hoy sólo tenía ganas de hacer en este escrito, como bien se dará cuenta el apreciable lector, un departamento de quejas porque... pues porque sí. Punto. Finito. Tan tán.
Ah sí, lo olvidaba. Pitufo Filósofo volvió. Volvimos. Ajá...
¿Notan mi enamoramiento?
Así están las cosas en Albantalandia. Hay días en que uno debería permanecer en coma por el puro gusto de no saberse.
Yo digo que chale!!!

miércoles, 10 de octubre de 2007

Dogie!!! (Y un brindis por los viejos tiempos)

Despatarrando al tiempo
salpicado de nostalgia
Luna busca una virtud
escribiendo en el sillón
carcomiendo una esperanza...
Edgar Ruciles, Cáscara de luna.


Conocí a Dogie hace once años, el día de mi cumpleaños. Sacbé, el colectivo estudiantil donde trabajaba (y me divertía enormemente) me preparó una súper fiesta sorpresa. Ya lo había visto antes: tenía un talento bruto para la guitarra y sabía interpretar de una forma bárbara una canción que me encantaba, creo que se llamaba "Mala vida". Entonces él se formó aproximadamente cinco ocasiones para felicitarme por mis diecinueve primaveras.

Dos años después, el nueve de octubre, nos hicimos novios.

Y si lo traigo a colación (sí, con confites y canelones) no es tampoco para quemarlo entre el apreciable séquito de admiradoras que el joven debe tener. Sino para agradecerle por primera vez públicamente, cinco años de esperanza, sonrisas, sorpresas, llanto moqueador, canciones sabrosas, guateques improvisados, conciertos privados, enseñanzas inconclusas y muchísimos sueños desbordados que hizo junto con esta luna que entonces era una niña bastante crédula con lo relacionado a la felicidad. Ahora sé que si fallamos no fue por culpa ni del desamor ni de la ignominia, sino que simplemente hay quienes no nacieron para estar juntos, como tú y yo.

En este momento en que ya mi vida respira y suspira (sin sollozos, usté tranquilo) pues sí, también te recordé ayer y ya nueve años, ¿no? Como dice Arjona, quién diría...

En todo caso, nuevamente gracias. Por las canciones, los regaños, los engaños, las cosas morrocotudamente campechanas que tuvimos y la distancia. Por nuestra hija, Nicole. Prueba superada, Rosas.

P.D.- Y los planes que te conté siguen, sólo que no me voy a Cuernavaca, nos quedamos en el DeFe.


Y si no han escuchado al buen Ruciles, aquí les dejo el link con la página de este cantautor, porque luego me reclamaba que no le hacía promoción...

http://www.myspace.com/ruciles