martes, 15 de julio de 2008

Diatriba de amor contra el amor por si alguna vez aparece (O de cómo me robé el inicio del título de un libro de García Márquez)



Aquí hace menos frío que en la calle
hay leña para un fuego,
no mucha pero bueno
un poco de calor no viene mal.

Aquí hay una canción que nos descansa
un hueco para el alma,
sentirse como en casa,
un alto en el camino nada más

Pasa, entra, y siente que hay quien duda como tú
y no se descubre en nada nada
de las cosas que ha escuchado y desespera.
Pasa, entra, y siente que hay quien duda como tú
pero se abraza a lo que tiene
y se levanta con la fuerza que le queda.

Pasa, entra, y siente que hay quien duda como tú
pero no tiene más canción que la que sabe y la cantó
y si no la sabe... tararea.
Pedro Guerra


Se supone que ya había escrito como emulando los manuscritos del Mar Muerto. Por karma o mejor dicho un acto pendejo de mi parte, se me borró tooooodo lo escrito y tómala, que se guarda. Es decir, se guardó esta puta página en blanco. Hoy, que amanecí con la ternura andando (es que sí hice mi ejercicio reiki que consiste en caminar descalza en un parque para estar a tono con la naturaleza. De entrada, una chinga porque llovió durante la noche y como que mucho pasto no había, así que más que caminar fue patinar por el lodo, y en segundo lugar, esperar que no se me infectaran los pies con "la naturaleza" de nuestra jungla asfáltica). Debo reconocer que me ayudó, y mucho. Ayer me dieron la noticia -que para mí ya no es noticia- de que estoy más enferma de lo que los doctores y yo creíamos, pero como soy escrupulosamente necia, estúpidamente terca y encabronadamente jodona, decidí que me iba a sentir bien, con tan buena fortuna que lo conseguí. Llego a clase de reiki, salgo de ahí convencida que no hay pruebas ni castigos sino circunstancias y enseñanzas, le llamo a mi amigo Rulis, mi hermano del alma que no de sangre, y nos quedamos en ver ya muy noche. Una dama no debe estar en el depa nuevo de un caballero durante la noche. Pero como yo no soy una dama, y como Rulis primero deja de leer a Ítalo Calvino antes que intentar seducirme, nos la pasamos hablando y riendo, llorando y creyendo. Mientras yo fumaba él me contaba de Victoria, la mujer que ama.


Ahí se me ocurrió el título de esta entrada. Aunque a decir verdad, no sabía ni puta madre cómo iniciar este escrito. Es como si a un cantautor se le ocurriera primero el título de la canción. Chale.


He dicho te amo desde el alma dos veces. No diré nombres: secreto de profesión. Las dos por convicción y con harto miedo. La primera porque era la primera, y la segunda, evidentemente, porque ya llevaba dos que tres raspones en mi hipotálamo así que mientras él me pedía sin muchas ganas que no lo dijera lo solté y la presión se me bajó mucho más allá de la planta de los pies. Debo decir que valió la pena y que si de algo tengo, o debo estar arrepentida, fue que sin importar los millones de veces que lo dije, nunca fueron suficientes. No en su momento.


Creo que fue en la segunda vez donde descubrí aterrorizada la fobia que me aqueja de amar, de que me rechacen y del abandono. Pero bueno, la única manera de vencer a los monstruos es conocerlos y tuve que hacerles frente. Llevo dos de tres: aprendí a soltar. ¿Enamorada? Uff, me enamoro todos los días y creo que de eso vivo. ¿Querer? Sólo unos cuantos. Muchos menos de los que pueden pensar mis dos lectores consentidísimos. Entendí que querer es un juego donde la única persona que sabe que juega eres tú, que el ser querido puede querer jugar, quizá ni siquiera sabe que está jugando o simplemente no le interesa. Es lo de menos. A mí me llena querer. Ahora viajo sola y aún cuando de vez en cuando la nostalgia me asalta y mi venia inmunda de Bridget Jones llega y se instala plácidamente en mi sillón, decido que me queda mucho por conocer y que cuando al fin llegue quien tenga que llegar, hallará un cuento quizá no tan bien narrado como Sherezada, pero lleno de sorpresas y de esperanzas que lo mantendrá a mi lado hasta que sea tiempo de comprarnos dos mecedoras y de preguntarnos cómo empezó toda esta vaina de reconocernos.


He dicho muchas veces que el amor apesta. Y lo digo con fe de la legalidad del hecho que me trae a esta palabra. Que a veces se da sus lujos y huele bastante bien. No sé cómo será su olor de quien yo ame esta vez. Su sabor, su color, si será como un bosque en día lluvioso, o como el mar con luna menguante, o como una noche citadina donde sales a comer castañas al Zócalo. Yo sólo pido, a diferencia de Oliverio Girondo que exigía que supieran volar, una cosa que se divide en tres: que sea carne, alma, y que sea amor.


¿Cómo saberlo? Supongo que si lo supiera yo no estaría escribiendo estas pendejadas. De momento, me estoy poniendo fomentos de agua con sal por unos hematomas emocionales recién paridos. Nada de cuidado si se toma en cuenta el viejo refrán de "Si te va a tocar aunque te quites, si no te toca, aunque te pongas". Así que puedo decir que en dos días, perfeccioné el buen hábito de soltar, aprendí a esperar sin sentarme a tejer sino decidida a vivir.


De hecho, ni siquiera es una diatriba. Creí al principio que podría ser una verborrea acerca de las relaciones emocionales pero luego me di cuenta que no, que con el permiso de mis dos lectores, me estaba hablando a mí, y al final también a él. Ni a la ofensiva ni a la defensiva. Tal vez juez y parte, víctima jamás, que el complejo Dolores del Río no es para mí.


Así que Amor, con mayúscula inicial porque supongo que tendrás nombre propio y hasta apellidos: Sé que encontrarte es más difícil que la Alquimia y que uno puede ir por la vida en aprendizaje forzoso y hasta con lecciones especiales. Pero despreocúpate, que en mi caso no hay prisa, la puerta está cerrada, pero las ventanas abiertas y creo que sabes dónde está el timbre. Pero si no lo sabes, es bastante visible. Y como dice Pedro Guerra, "...Pasa, entra, no importa lo que fue pero será lo que será y alguna forma encontrarás para pasar por esa puerta...". Un día nos veremos, y ya te contaré cómo me fue.

miércoles, 2 de julio de 2008

Si siguen buscando a quien vuela... (De Oliverio Girondo)


Se miran, se presienten, se desean,

se acarician, se besan, se desnudan,

se respiran, se acuestan, se olfatean,

se penetran, se chupan, se demudan,

se adormecen, se despiertan, se iluminan,

se codician, se palpan, se fascinan,

se mastican, se gustan, se babean,

se confunden, se acoplan, se disgregan,

se aletargan, fallecen, se reintegran,

se distienden, se enarcan, se menean,

se retuercen, se estiran, se caldean,

se estrangulan, se aprietan se estremecen,

se tantean, se juntan, desfallecen,

se repelen, se enervan, se apetecen,

se acometen, se enlazan, se entrechocan,

se agazapan, se apresan, se dislocan,

se perforan, se incrustan, se acribillan,

se remachan, se injertan, se atornillan,

se desmayan, reviven, resplandecen,

se contemplan, se inflaman, se enloquecen,

se derriten, se sueldan, se calcinan,

se desgarran, se muerden, se asesinan,

resucitan, se buscan, se refriegan,

se rehuyen, se evaden, y se entregan.

Y un poco amargadita...

Sí, está visto que no me debí volver fan de Bridget Jones nunca en mi vida. Me vale madres. Con una sobredosis de hoynomepuedolevantar que llevo desde el lunes, y dispensen mis dos adorados lectores pero es que la rundición es mucha, me dispongo a vomitar en donde me sea posible -es decir, aquí- todo el yeyo que me incomoda porque mis amigos ya tienen los problemas suficientes para que yo les llame con mis garrapatas energéticas. Además, una, que hace reiki, toma anti depresivos, va a yoga, meditación y cree en la energía del universo y la luz del mundo, tiene mucho derecho a sentirse de vez en cuando de la chingada.

Treinta años. Casi treinta y uno. Reinventándose cada día con la firme esperanza de que cuando llegue el sueño sea autojustificable la respiración del tiempo que permaneció despierta. Sabe lo que es morir del alma y oh sí, que el cuerpo siga funcionando aunque el corazón sea sólo una parte incómoda que lata sin importancia. De pronto y sin previo aviso, vuelven las mariposas en el estómago (en realidad lo mío son vampiros que se mueven a la velocidad de un colibrí, qué más da). Con fobias irremediables, como embonar en otros labios y que un día sin motivo ni por qué la boca ajena desaparezca y entonces haya que empezar a tejer con un poco de dolor la colcha de retazos los recuerdos para la vejez, que no es otra cosa que el seguro de vida contra la mala memoria: Nada peor que llegar a viejo (a la edad que se tenga) y olvidarnos de todo.

Caminando por el gusto de seguir. Sarcástica, porque es el mejor escudo contra la desilusión, aún cuando la ilusión sea una cosa que me venga guanga. ¿Lo ven? Este es el mejor ejemplo del sarcasmo. Evaporándome de vez en cuando y en todos los estados, menos el sólido que se me complica mucho, quizá porque la seguridad se me complica bastante. ¿Qué chingados tiene que ver Bridget con todo esto? Bueno, de entrada, porque llevo dos días viéndola. Algunas veces he soñado con alguien, es más, tres veces. Tiene cara, de hecho. Y de hecho no lo van a creer, pero diré uno de mis secretos más cursis y más antiguos. Cuando iba en secundaria, soñé una feria, en un pueblo. Yo caminaba rápido, porque una estrella se había caído y había que tomarla enseguida. Pero del otro lado también alguien se acercaba, así que corrí. Y él también. Llegamos los dos juntos. Y la estrella era tan pequeña, pero tan pequeña, que cupo en el dedo índice de la mano izquierda de cada uno. Fue la primera vez que lo pude ver. La segunda vez... Bueno, fue muchos años después, igual que la tercera. Desde entonces, no ha vuelto a aparecer, a pesar de las noches que me he pasado invocándolo y pidiéndole ayuda. No me preocupa no encontrarlo, me aterra la idea de que exista y peor todavía, el hecho de que un día yo logre reconocerlo.

Dirán que estoy drogada. No. De hecho llevo la dosis exacta de Sertralina y Topamax. El Rivotril aún no me toca. Sólo sé que sentirme como me siento es muy humano, que se puede ser infeliz y descansar dos días mitigando el dolor entre tus sábanas para que entonces surjan las palabras y dejes volar las mariposas hasta donde alcance tu imaginación. Así como sé, que puedes ser feliz viendo tres películas mientras tomas chela y haces piojito y luego te vas a dormir aunque no duermas. Tienes planes laborales y aunque no se concreten sabes, porque algo te lo dice, que naciste para eso, que no hay pruebas, sólo circunstancias. Tienes amigos que te aman y ahí están, abrazándote, escribiéndote, sacándote de tu holgazanería. Y el mayor ejemplo de que no hay castigos, simplemente enseñanzas.

Así que ahora, después de este vómito verbal, deseo que cada uno tenga una noche feliz e infeliz, realista y soñadora, sumisa por convicción más independiente por opinión... Ah chingá, ¿quién dijo eso? Ok, simplemente, tengan la noche como mejor les plazca. Pero a fin de cuentas y después de todo, siempre existe la posibilidad de alejarse un poco del cuadro para admirar bien la obra.

Y aunque no me lo pregunten... Sí, tal vez algún día volveré a ver El diario de Bridget Jones. Pero por este año creo que fue suficiente. Como este escrito. Regresaré cuando tenga que regresar... ¡Ah, claro! Un feliz aniversario para el matrimonio Fox Sahagún. ¿No me invitan a su rancho? Digo, para hablar de sus proyectos inconclusos sobre la cultura. Es que ¿saben? lo de la macro biblioteca me tiene un poco inquieta...

martes, 24 de junio de 2008

Y esta va por ti, mata'or!!!


Alguna vez escuché decir una gran frase a mi buena amiga Julia: "Silencio... La tierra ha perdido un árbol" En realidad no sé si era de ella o de alguien reconocido. Qué más da. Y de hecho la apliqué hace exactamente un año, cuando a las cinco cuarenta de la mañana sonó mi teléfono para escuchar la voz de mi mejor amiga, o lo que de ella quedaba, diciéndome que Toño, mi amigo, mi ex jefe, el que me convenció de tener a mi hija, el que me escuchaba cada vez que yo pasaba por una etapa difícil de mi enfermedad porque él tenía la misma, el amante de Sabines, de García Lorca, había muerto después de cuatro días en coma.


Me parece que una parte de Mónica, mi mejor amiga, también murió ese día. Los dos se amaban desde muchos años antes. De esos amores lúcidos, pasionales, que no sabe de dosis sino de excesos. Algunas veces me reprocho con una sonrisa cínica haberle mostrado el camino de Sabina porque jamás lo abandonó: "Lo bueno de los años es que curan heridas, lo malo de los besos es que crean adicción...".


Decir lo que era José Antonio Martínez García sería agotador. El mejor de los padres, un amigo que daba lo que tenía y jamás temía decir lo que necesitaba. Un hombre con miedos y quizá, el que más chistes me ha contado en toda mi vida. Podríamos estar en desacuerdo con infinidad de cosas (por ejemplo en política) pero las hacía a un lado para tener mejor vista de lo que comulgábamos. Abogado de profesión y torero por convicción. No, nunca fui a verlo torear. La primera vez que me invitó le dije lo que le digo a quien le gusta la fiesta brava: A mí los toros sólo me gustan en bisteces. No volvió a insistir.


Ahora, si mis queridos dos lectores no se molestan, quiero decirle algo a Toño, algo un poco íntimo y aclarar el por qué no estoy allá en donde está su cuerpo.


Toñete:


Mónica va para allá. Quizá debió haber llegado. Creo que le hace mucha falta llorar y también a mí, aunque sabrás que en estos días particularmente te he extrañado mucho. Pero iba con sus amigas y pues... pues no me sentiría muy cómoda. Ya ves cómo soy de mamona. Elegí tu cenicero de Marlboro, una foto vestido de torero y otra donde sales fumando (me costó mucho trabajo encontrar una donde no salieras cerca de un toro, pero al fin saliste y estabas con Gerardo y Toñín, además fumando, que era lo que mejor hacías cada vez que le dábamos al chisme). También me traje la vela de vainilla que te regalé hace como ocho años y que tenías todavía en tu escritorio ¿recuerdas? Incluso, entre tus papeles, habías guardado el mensajito que te puse porque ese día no estabas y te la dejé.


Después de tu partida sólo aguanté unos meses. García & Ortega no volvió a ser lo mismo sin ti. Mi mamá también te extraña, ayer me dijo que tú habías hablado con ella de mí sólo que no me quiso decir qué. El caso es que es raro, porque yo sé que es absolutamente cierto que la gente sólo se va cuando la olvidas. Pero qué hay de añorarte, de necesitar escuchar tu voz para decirme "hija", para enmedio del llanto moqueador salirme con un chiste en el que termine riéndome como imbécil.


Moriste en domingo, como deben morir los toreros. Yo seguí mi rumbo y sí, en verdad, algunas veces he dedicado mucho tiempo a pensarte. Y aquí estás, junto a mi computadora, viendo hacia no sé donde en tu foto, vestido de torero y con la vela de vainilla encendida. Deberías descansar un poco. Inténtalo, Toño. Desde aquí muchos trabajamos para que las cosas estén mejor.


Te quiero mucho. Y por favor, a tu manera, habla con Mónica. Dile que viva, que resurja, que se levante y ande. Un consejo tuyo valía muchísimo. Y ya me voy, porque Selene tiene tarea. Que buenos cielos te cobijen.

miércoles, 18 de junio de 2008

Sin título, sin madre y sin comentarios...

Pocas veces me centro en noticias. Quiero decir, me mantengo informada, me importan, pero intento no ponerlas aquí porque en este espacio de pronto intento hacerlo mi refugio. Hasta que me dio por leer esta, que francamente, me dejó con un dolor en los intestinos y la sensación de que en verdad, habría que difundirla. Me abstengo de mis comentarios.



24 de junio: día del orgullo pedófilo

Pederastas de todo el mundo preparan una serie de actividades con reuniones en las que habrá sexo con menores. Enviarán cartas a los diarios para que la sociedad deje de considerarlos depravados. El movimiento empezó hace 10 años, cada día son más los adeptos que acuden a estos encuentros secretos.

Roma- El próximo 24 de junio se celebra en todo el mundo la décima edición del día del orgullo pedófilo, una jornada con la que los pederastas tratan de convencer a la sociedad de que su pasión por mantener relaciones sexuales y emocionales con niños no les convierte en depravados. El símbolo elegido para la cita es una vela encendida o luz azul, que los pedófilos dejarán en un lugar a la vista junto a una nota en la que explican el por qué de su presencia en la terraza de las viviendas. «Es para mostrar la solidaridad entre los amantes de jovencitos, para recordar al mundo que nuestra personalidad es buena y amorosa», dice una de las páginas webs que promueve el evento y que son totalmente accesibles desde cualquier ordenador instalado en España. Además de colocar velas azules, los participantes del día del orgullo pedófilo también han hecho un llamamiento para que los seguidores del movimiento envíen notas anónimas a los periódicos en las que deben explicar por qué no debería estar mal visto el sexo entre un adulto y un niño. Prácticas con niños El plan de actividades para el próximo día 24 incluye igualmente encuentros con otros pedófilos y, por supuesto, prácticas sexuales con menores. «Es algo muy abierto, no hay nada que no se pueda hacer en el día del orgullo», afirma un sitio web. Esta aberrante celebración nació en Estados Unidos en 1998 con el nombre de International Boy Love Day (IBLD, día internacional del amor a los muchachos). Hoy, gracias a internet, tiene un carácter internacional. Además de su página oficial, esta iniciativa es promovida por una miríada de sitios y foros accesibles sin ningún tipo de restricción desde España.

FUENTE:
http://www.larazon.es

lunes, 16 de junio de 2008

Un regalo




Sin moño ni envoltorio para que salte inmediatamente. Porque simplemente, se me da la gana. Gracias. A lo único Rarito, verdaderamente rarito que existe en este mundo. O quizá, por lo menos, en el mío.

lunes, 9 de junio de 2008

De ausencias... Y de regresos.


Vulnerable. Experimentada. Turquesa, aunque de vez en cuando, en todas las variantes del azul. Volví. Tal vez un poco más receptiva, igual un poco más iluminada. Temerosa como siempre, y bien dispuesta a la próxima vez que tenga que marcharme para demostrarme que la vida, ya lo dijo alguien, no es un problema para ser resuelto sino un misterio para ser vivido.

Ni tan sola. Con recuerdos que me dejan un sabor de boca agradable. Con preguntas que me acechan si en realidad lo mío será la soledad sonora o la sordomuda. Con la bien merecida esperanza de que tengo el derecho -y el izquierdo, claro está- a decretar que por muy vacía que esté la cama, un día no necesitaré convocar a los fantasmas y entonces la respiración de alguien será tan presente que vibraré en plena madrugada por saberme lista para medir su palpitación. Ya llegará el tiempo, que es circunstancial.

Un tanto enferma. De lo de siempre, que me indica, sin cuestionamientos lamentables, una cosa única, irrefutable y majestuosa: sigo viva. Con planes personales y grupales. Sin sollozos y sólo inhalaciones y exhalaciones por la nariz para que no se me vaya la energía por la boca, como dicta el precepto de la yoga. Que de los labios sólo espero dar y recibir algún beso. Besos de agua, besos de chela, besos de palabras, besos de silencio y besos a distancia. ¿Cuánta cantidad de besos puede haber que aún ignoramos? Sí, todavía lo ignoro...

Aprendiendo y aprendiendo, aunque los gerundios sigan sin convencerme todavía. Es mentira, me encantan. Quizá, un día, logre comunicar lo que en verdad quiero decir y mande de una vez y por todas, mi perceptible fobia de rechazo a la chingada. Si a fin de cuentas, lo peor que puede pasar es que digan que no. De hecho, a eso es a lo que le tengo fobia. Carajo.

Con algunas noches afortunadas que me curan lo que soy y lo que tengo, donde llegan las hadas piadosas y me traen pócimas de anhelos, alineando mi energía y dejando mi locura más certera que nunca. Entonces como Lázaro, despierto, sueño y ando. Las demás son sólo noches, lo que no significa que sean insignificantes. Siempre hay algo que hace que valga la pena. Los grillos, por ejemplo.

Así que, mis dos lectores consentidos por ser únicos. Lo que es más; por ser los únicos: Aquí estoy. Tan devota de las letras como siempre, tan pendejísimamente aletargada como siempre y tan exageradamente loca que a veces corro el riesgo de pasar inadvertida y parecer cuerda. Con los pies en la tierra y el alma en el cielo. Con el corazón en el limbo y la razón... en algún frasco de formol para que hicieran con ella lo que mejor les pareciese. Así que sólo vine a decir que ni tan sola, ni tan ausente.



viernes, 23 de mayo de 2008

Historia de un letrero

Sé que ha sido largo mi silencio. Esta historia habla por sí sola. Que la disfruten y yo estaré de vuelta pronto, más que pronto.

lunes, 4 de febrero de 2008

Dieta de la luna (jugo de toronja pa' que adelgace la angustia)


Aquí estoy, mis dos lectores más que queridos, añorados. Aunque con tanta ausencia mucho me temo que ahora sólo me quede, con algo de suerte, un solo lector perdido en la inmensidad de la red. Pues volví, porque como Quetzalcóatl, prometí regresar... aunque claro, a diferencia de la serpiente emplumada yo sí cumplo y pos aquí estamos, dándole a la palabra que resguarda de los ventarrones ojetes de la cotidianidad.
Durante dos semanas fui una desempleada con un micro negocio consistente en hacer morrales. Por ahí del 21 de diciembre renuncié a mi antiguo y por mucho pero mucho tiempo querido trabajo donde todo lo que tenía que hacer era poner mi modesta presencia para que me pagaran eso sí, una madre de sueldo pero a fin de cuentas pos andábamos tranquilas. Pasando las fiestas navideñas (porque yo sí soy bien anti Grinch y a mí SÍ me gusta disfrutar las noches decembrinas) me puse a buscar trabajo. ¿Adivinen qué? A pesar de vivir en el Distrito Federal, lo encontré luego luego. Total, que ahora estoy dándole duro en una Notaría Pública y francamente me encuentro como al borde de la bipolaridad... No, esperen, bipolar ya soy. Quiero decir que la parte que más disfruto de mi trabajo es el día de paga, pero por desgracia este día sólo sucede dos veces al mes y en tanto, yo tengo que acostumbrarme a trabajar como obrera taiwanesa (enchingaenchingaenchinga) y a tener más pinche presión que una olla express con válvula descompuesta. La paga es buena, pero la prostitución es mucha. Me intentaré explicar, porque francamente ni yo me entiendo:
Claro que estoy agradecidísima con la posibilidad de un nuevo empleo, que ya quisieran un montón de personas, ¿no? Pero no me veo trabajando los próximos veinticinco años de mi vida haciendo testamentos, ratificaciones, constituciones de sociedad, cancelaciones de hipoteca y todo ese embrollo que son las leyes. Chingao, neta que pareciera que es un delito intentar dedicarse a lo que tenga que ver con el arte. O trabajas de lo que sea, o no tragas. Así que he decidido quedarme donde estoy nomás porque no me gusta la presión familiar pero mientras, decirme con todas mis fuerzas y con todas las ganas, que yo soy lo que decida ser y soy mucho pero mucho más que una capturista de información legal.
En fin, enamorada, destilando sueños, inhalando sin dificultad el olor de mi Pechocho que sigue y sigue, echándome porras, descubriéndome el mundo con ojos ya sin dolor y sí en cambio con muchas pero muchas ganas de empezar cada día para que nunca se nos apague la capacidad de sorprendernos.
Ahora pues, voy a tener que dormir. Porque mi vida es, momentáneamente, la de una mujer lúcida que se despierta a las seis para entrar a una oficina antes de las ocho. Pero juro sobre la tumba de mi depresión, que podré ser lúcida durante algún tiempo, pero normal... Eso jamás.
Así que a darle duro, golpe a golpe y verso a verso para seguir descarrilándome en cada luna que aparezca a todo lujo en las noches donde el Pechocho se convierte en oasis poblano.
Uy, creo que ya di muchas noticias. Pero ahora sí no me voy por mucho tiempo, palabra de bipolar!!!

jueves, 13 de diciembre de 2007

Ejem ejem... literatura lúdica impúdica presenta:

Ejem ejem... en realidad he decidido meter en esta época de ausencia de musas uno que otro escritirijillo que me publicaron hace algún tiempo. Por qué, pues en realidad no sé, igual por puras ganas, faltaba más. En fin, con ustedes el primer documento del baúl de mis recuerdos.
FUMANDO ESPERO
Ahora me he impuesto la siguiente regla de vida:
No fumar mientras duermo,
no dejar de fumar mientras estoy despierto,
y no fumar más de un solo tabaco a la vez.
Mark Twain
Fumando espero, al hombre que yo quiero, dice (y dice bien), Sarita Montiel vestida de pecado en presentaciones musicales de antaño. Pienso en uno. Pienso en dos, pienso en tres... ¿Realmente cuántas adicciones podríamos darnos el lujo de tener? Me levanto de la silla, por alguna parte dejé el diccionario... Caramba, yo lo vi hace algunos días, cuando hice limpieza... ¡Claro, está donde dos patas debían sostener mi sillón! Ups... Tendré que buscar en línea. Bien, según El Diccionario Ideológico de la lengua, el término adicción quiere decir “Afición desmesurada a algo”. Entonces, me confieso adicta a Internet, a las groserías, a la Mágnum con almendras, al Boing de mango, al café y sí, definitivamente, al cigarro. Podría decir sexo, pero llevo en castidad obligatoria un plazo del que me niego a confesar en este espacio. Así que, después de todo, cada quien puede tener el vicio que le plazca, si a fin de cuentas, lo que no te mata te engorda, y lo que te engorda, carajo, también te mata.
Me gusta fumar cuando estoy sola, triste, contenta, equis. Cuando tomo un café, una limonada, un refresco. En medio de una charla, luego de comer, mientras escribo, durante una fiesta, en velorios, antes de dormir y después de hacer el amor. Cada bocanada tóxica es asumida por todo mi maltrecho cuerpecillo con placer un tanto insano y pecaminoso, pero qué diablos, pura satisfacción.
La opinión sobre si es o no bueno está muy por demás de explicar aquí: Me sobran los motivos. Lo verdaderamente importante es que sí, lo confieso, el cigarro tiene un don que desconozco pero que me es sublime, no me deja ir, me tiene presa, atrapada. Y que no me quiero escapar.
No todavía.
A fin de cuentas, ya lo dijo la Montiel: Fumar es un placer.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Desayuno continental (Qué bonito es lo bonito, chingao!)


Veamos, veamos... Citando a don Amado Nervo, quiero escribir pero me sale espuma... Con qué empezamos? Bueno, pues esta semana ha sido como surrealista, atípica, linda, tranquila, extraña...


Despierto o mejor dicho, abro los ojos como a eso de las once. Quiero decir, si me dormí a las cinco de la mañana no está tan mal. Un café para iniciar la mañana, porque simplemente no concibo la vida sin café, un cuernito rico riquísimo y a navegar en el limbo del día. Ah sí, mi gata se dio a la fuga. Viridiana es un animalito ojete, caguengue pero que ya se ganó un lugar en la minúscula familia que habita mi casa y pues la extrañamos. Hay quien dice que se largó con su noviogato y un día de estos regresará, eso sí, para convertirme en abuela. Sigamos con la esperanza.


La casa de Albanta va que vuela para convertirse en el refugio mexicano de Santa Claus: arbolitos con esferas por aquí, luces por allá, flores de nochebuena en todos los rincones, muñecos navideños, chale. No, en realidad sólo un año me sentí Grinch y no quise poner pero ni un foquito, ahora, ya reconciliada con la vida, me gusta la idea de hacerle a la Seles una burbuja llena de magia para que sepa alguna vez, que si ser adulto es un asunto medio difícil, el recuerdo de su niñez la hará continuar enmedio de cualquier tempestad. Así que desde hace siete años Santa, Los Reyes, el ratón de los dientes y todos los seres fantásticos en los que yo también un día creí se aparecen constantemente por aquí.


Ah claro, de lo más importante que habría que comentar: un mes de estar con el Pechocho!!! Wow (bueno, GUAU, como decimos nosotros) ha sido como soñar y soñar y seguir soñando. En la madrugada hablamos de un montón de cosas si bien no difíciles por lo menos sí un poquitín densas, y en verdad me dio como el pretexto perfecto para admirarlo y desde luego quererlo mucho, muchísimo más.


Ya decía yo que algo me hace falta, voy por un cigarro.


Listo. Bueno, pues continuemos. Tampoco es que quiera hacer una lista interminable de todo lo que ha pasado en el año, porque este me dio millones de cosas, cierto que me quitó otras pero a mí me parece que con el propósito de conservar un equilibrio. Quiero decir, mi mejor amigo salió del hospital por fin, está junto a mí, mi mejor amiga devastada por la muerte de quien fue el amor de su vida pero sigue, y eso es ya de por sí una oportunidad para que un buen día logre creer que hay vida después de la vida, aún cuando no sea la propia.


¿Y Albanta? Pues rodeada de la gente que ama, cobijada por lo que es y lo que quiere, siguiendo la palabra como único recurso para respirar. Aprendiendo sin detenerse y no pocas veces descansando al filo de la luna, soñando a ojos abiertos y ya purificada después de la crucifixión.


(A lo lejos, suena Fobia: Transformaremos mundos, inventaremos mares que cruzar, si nos perdemos nada pasará... Ahora lo entiendo, amar es liberar... Eres sangre tibia y yo me siento vivo... Ah, qué retechula canción).


Bueno, ha llegado la hora chacualona en que tengo que correr para meterme a bañar, arreglarme o por lo menos hacer el intento y por supuesto, salir corriendo a la oficina.


Y Pechocho de mi corazón, parafraseando a los Maná (ni pex, de vez en cuando me da por invocar a quien no me gusta): Bendita sea tu luz. Te quiero.

Los poeta huevos...

Pos es que me gusta reírme de vez en cuando!!!

sábado, 8 de diciembre de 2007

jueves, 6 de diciembre de 2007

Papapapaletas!!!




Pocas veces disfruto de las paletas. Raro, porque me encanta saborearlas, pero de repente me entra una desesperación marca yomiyomiyomi y entonces las muerdo rápido, rápido, para llegar al centro y descubrir que el chicle es el engaño más ruin de la alimentación: se mastica y se mastica pero ni llena, ni protege de la caries como anuncian los comerciales, ni le cambia a uno el sabor de cebolla, café o cigarro.


Hoy me mandaron a pagar la tarjeta de mi jefe. Me cae que sólo de una gasta en un mes lo que yo gano en dos años. Pero bueno, no importa. Compré una paleta picosita con capas y capas y más capas de dulces de colores que disfruté en el pejebús. Escuchaba Aguas de marzo con Ellis Regina, tarareaba y masticaba, masticaba y tarareaba. La luna no se asomaba pero el frío es rico. Diciembre es un mes que siempre valdrá la pena para cerrar con broche de oro aún cuando el año haya sido escabroso. Qué más da, si se tiene aún la fe de enero.


Por qué traigo a colación los dulces, se preguntarán mis dos lectores consentidos de la vida y del amor, no lo sé. Es jueves de Júpiter, son las veintitrés horas con dieciséis minuticos y mi pechocho no aparece por ninguna parte. Bueno, para él es temprano, su ausencia empieza a hacerse más notoria cuando pasan de las doce de la noche y nada que inicia sesión o marca al celular. Yo estoy viendo un capítulo repetido de Grey's y no tengo ni puta idea de cómo quedaron los PUMAS en el fútbol. Aunque a mí no me encanta ver un partido, en realidad. Pero el orgullo es el orgullo y deseo con tutti mi corazón que mi equipo azul y oro ganen... A ver, vamos a checar el resultado... Veamos, veamos...


Pues marcador final, 0-0. Chale.


Bueno, equis con mi comentario. A ver cómo pinta el domingo.


Resulta que el pechocho ha venido a visitarme y ni un saludito mentador me ha puesto, ¿creerán? Es genial su voz. Tiene un tono así como los chocolates que venden en Sanborn's en forma de tortuga que tiene nueces enterísimas y están cubiertos, evidentemente, por chocolate pero semi amargo, así, riquísimo. Y luego sus ojitos, ¿no? Una cosa bonita, como gomita de azúcar con sabor anís. Ah, qué cosa tan chida.


Sí, no necesitan decirme: soy una cursi cuando me gusta alguien así. Así, quiero decir, como tenía mucho que no me sentía... ¿Cómo se llama cuando no se puede dejar de sonreír, cuando se disfrutan los sueños, los desvelos, las palabras, los silencios, el cielo y la tierra y toda criatura viva que antes no tenía el encanto de ahora? Ah sí: felicidad.


lunes, 3 de diciembre de 2007

Nostalgia ochentera pintada de azul... (Primera parte)







Y aquí pongo la primera parte de este compendio de la música que me vio crecer (aunque no mucho, sólo mido 1.54 cm) Pero lo importante es que de puro gusto he decidido iniciar con las doñas Flans, grupo que en 1985 iniciaron su carrera y la fueron a estrellar a principios de siglo adivinen con qué... exacto: con un reencuentro. Anyway.
Seeeeeeeee, sé que esta canción es magistralmente interpretada por Luz Casal (¿así se escribe? Hoy amanecí media pendeja), pero pues también me gusta con estas ex muñequitas de pastel chantilloso.

domingo, 2 de diciembre de 2007

La hora del amigo presenta...




Y ya que andamos tragando camote... Ah no, de cursis... Pos este video de Los Rodríguez que es genial, maravilloso, soberbio, en pocas palabras, PECHOCHO!!!

Pechocho!!! (Y postre para dos)


En realidad sé que son un montón de cosas de las que tengo que hablar. Podría empezar, como ejemplo, partiendo del hecho de que ya tengo 30 años. Que llegó mi cumpleaños y se fue probablemente dejándome más enseñanzas de las que ahora alcanzo a percibir, pero que seguramente iré descubriendo como diría Machado; golpe a golpe, verso a verso.


Llega el día de mi cumpleaños y me sorprende no diría yo que enamorada, porque eso ya de por sí es todo un pretexto para apestar la situación. Pongámoslo de esta manera: esperanzada.


Descubrí que puedo soñar, subir, bajar, correr y seguir sintiendo porque de eso estamos hechos, pura vida.


Mientras tanto, prometí al pechocho unas letras y ahora, cumpliendo tres semanas de saberlo, vengo aquí a saldar deudas. Así que a mis dos lectores consentidos, pido permiso porque me voy a aventar una carta con destinatario, faltaba más.


A quien corresponda (que Pechocho, sabemos que te corresponde a ti):


Es vibrar, esperar, caminar, probar, besar, acariciar, soñar. Compartir por gusto y quererte porque es más que inevitable. Son las mariposas en el estómago. Escuchar tu voz y descubrir que detrás de ella escondes un ser maravilloso, con luz, magia, sueños, colores, formas, y todos los etcéteras que falten.
Es agradecerte por la primera llamada, las dos canciones, las risas, los juegos, suspiros, enojos, mensajes, abrazos. Has convertido las madrugadas en un asunto de dos.
Te quiero mucho, en todas sus formas y de todos los modos.
Soy una empalagosa. Ash.
En fin, mejor sigamos escribiendo porque ya me puse más chípil. Ok, continuemos con lo que sigue y sigue y sigue.
Eres maravilloso, corazón de sololoy!!!

jueves, 15 de noviembre de 2007

Oda a la estupidez (¿Viste güe?)





Para mis dos lectores del alma, este post que no resistí la tentación de poner. Me cae tanto no se le perdona que maneje peda, como su discurso foxiano ("¿Contra qué chocaste?" Pregunta la reportera. "Psss con un carrooooo", responde la niña más allá del mal y del bien). Chale, como verán a continuación, la lógica no es lo suyo...
(O sea ¿no? Entiéndeme güe!!!)

miércoles, 7 de noviembre de 2007

GIS (Y ensalada rusa como entrada)


Habrán de disculparme pero hoy francamente no ha sido mi día. Decidí de puro necia que soy, que tenía dos opciones, la primera, tomarme una buena dosis de Rivotril y tirarme en mi cama muy en calidad de ballena que espera la llegada de Green Peace, o bien, rememorar viejos tiempos y vamos, que eso fue lo que decidí hacer.

Así que hasta aquí, esta noche de frío marca ojete, que llegué relativamente temprano de la oficina, he llamado a uno que otro recuerdo para descubrir que después de todo, hay que sacar la colcha de retazos de la memoria y cobijarnos un poquito para estos tiempos en que el invierno amenaza pero con todo y uno debe guarecerse de la desolación.
Conocí a GIS a los dieciséis años. Vamos, que GIS no es su nombre pero sí sus iniciales, y no se trata de quemarlo entre el público inteligente y conocedor. Traía la Jornada bajo el brazo y una mirada más bien tirándole a lo perdida, como quien no sabe qué chingados hacía en una escuela de niñas. Lo miré y supe inmediatamente que ese hombre, de quedarse más de cinco minutos delante mío, cambiaría mi vida.
No me equivoqué.
Treinta minutos después, se presentó en la clase como el nuevo maestro de Lectura y Redacción. Él tenía treinta y cuatro años, dos hijos, diez años de casado y una esposa que para aumentar el dramatismo de mi adolescencia, era la hija de nuestra directora, mejor conocida en el bajo mundo del alumnado como la Pasita.
Cuando dijo su nombre completo nosotros pensamos que había estornudado. Pero no, resultó que su abuelo era de origen ruso. Ahí debí imaginarme que mi vida amorosa iba a estar compuesta por puro corazón internacional, porque ha habido de todo, como en botica: españoles, cubanos, libaneses y hasta un japonés noporausentemenospresenteenmisafanesporrecordar.
Lo primero que le llamó la atención de mí, según me dijo años después y ya harto de tanta insistencia, fue mi tendencia a dramatizar las cosas y ponerle el toque exacto de sarcasmo para que cualquier historia contada de mis labios o mi pluma tuviera una mezcla exótica entre Las Tragedias de Esquilo y una mala novela (¿pues cuál es buena?) de Corín Tellado. Así que a fin de cuentas el acuerdo fue tácito aunque no muy implícito: yo no jodería su vida pidiéndole cosas que él no pretendía arriesgar, y a cambio él me proporcionaría hojas y hojas para redactar las noches desoladas en las que yo, una puberta virginal y tirándole a la ñoñez, soñaría por el puro gusto de saber que ya no podía entender mi respiración si no era desde la tinta y el papel. Bueno, ahora es desde una computadora pero es porque ya me modernicé.
En la escuela yo tenía muchas amigas, a las que nombré como si de logia secreta se tratara, Chimoltrufias: Érika Susana, Érika a secas, Chester, Letty, Michelle, Mónica, Rosalinda, la Ozono (que le puse así porque cada vez tenía el hoyo más grande. Disculpen mi peladez pero la susodicha en cuestión tenía una moral... digamos... bastante negociable). Bueno, pues que mis niñas se divirtieron con mi historia de una manera casi conmovedora. Se sentían parte de la última novela de Televisa.
GIS y yo pasamos un año mirándonos, escribiéndonos notas en los trabajos escolares, saliendo a tomar un café en grupo, hasta que tocó el turno de que saliera de esa escuela infame, porque ya le iba a emigrar a la UNAM. Durante más de tres años las cosas no cambiaron demasiado. El romanticismo pendejo en su máximo esplendor y las ganas de nunca irme de ese shalalalalá que la vida me brindaba. No, no le hacía daño a nadie: entre nosotros no había nada que no fuera pura ilusión.
En mi época ceceachera le presenté a mis amigas, así que un buen día en que festejábamos mi cumpleaños número 20, tuvieron a bien hacerme un guateque sorpresa en casa de la Chispina. Y bien, pues GIS se dio tiempo para ir a felicitarme, para bailar conmigo una rola de Bronco (Dios, hasta dónde fui capaz...), y por si esto no me bastara, al acompañarlo a tomar su taxi, me dio un beso. El que había estado esperando más de tres años.
Por supuesto que aquí no pondré toda la historia. Para hacerlo, tendría que describir todo lo que el pobre hombre tuvo que pasar a mi lado. Con dieciséis años, mi vida se sincronizaba casi perfectamente en hacerle panchos, escribirle cartas, mandarlo al carajo, llorar por su amor y mentarle la madre. Lo normal en una niña de dieciséis, ¿no les parece?
Después entré a la Universidad, en Filosofía y Letras. Evidentemente, mi vida dio un giro bastante radicalón que ya se venía como gestando desde mi paso por el CCH Azcapotzalco. Lo mío lo mío, era aprender, saborear un libro como si estuviera hambrienta de la palabra, absorber cada gota que mis maestros me mostraron como manzana de la tentación, sucumbir ante la maravilla de la literatura y decidir con alevosía perderme en el manantial de los escritores hispánicos. Además de darme un tacote de ojo con los niños tan encabronadamente guapos que había en mi salón, todo hay que decirlo.
Entonces, como canción arjonera, se nos murió el amor, le faltó fiebre de frío, se nos cayó de la cama cuando lo empujó el hastío... Y bueno, pues al principio tuve que echarme por ejemplo, salir con él muy, pero muy, pero MUY de vez en cuando, ir a tomar un café sentados básicamente en la última mesa del último rincón de algún restaurante para que no nos cacharan, y si esto fuera poco, soportarle los celos otélicos y el hecho de que yo ya empezaba a fumar emulando una chimenea de fábrica y eso a él, mis dos lectores adorados, era algo que básicamente le cagaba.
Y nuestra seudo relación realmente no iba para ningún lado. Quiero decir, ¿con veinte años yo iba a pretender pasarme la vida esperando que el don de treinta y siete decidiera que lo suyo era vivir a mi lado? Eso por una parte, pero fundamentalmente creo que ninguno de los dos planeaba hacer algo más que estar juntos cuando se nos diera la gana. Apareció en mi vida el buen Dogie, nos enamoramos como jóvenes extasiados (bueno, éramos jóvenes extasiados) y hubo de cortar lo que teníamos.
Pero no se piense que las cosas quedaron ahí. No señor. Me llamó por teléfono cuando supo que tuve a mi hija, cuando sabía que yo era feliz y me asumía como una mujer realizada, cuando las cosas con mi mareado empezaron a fallar, cuando me enteré de su infidelidad y cuando decidimos separarnos. Y un día apareció.
Tomamos un café en casa. Recordamos aquellos días en los que nos queríamos harto y hablamos sobre su autor favorito, Óscar Wilde, sus regalos que me dio en toda la historia en común (que sólo fueron dos, un cassette de Sabina y una pluma), juramos que siempre nos uniría aquél fragmento de El principito donde la zorra (que no era la Ozono) le pidió que lo domesticara, y nos despedimos con un abrazo muy, muy fuerte y muy, muy largo. Porque sabíamos quizá, que realmente esta era la verdadera despedida.
O quizá no tanto. Después de todo, ahora está aquí, si no de forma corpórea definitivamente sí como una luz bien fuerte que toma mi mano, me dice suavecito y al oído que no debo preocuparme, porque esta sensación de tristeza será algo pasajero y ya vendrá el tiempo en su velo de olvido que amaina todos los dolores, como dice Fernando Delgadillo (al que por cierto se parece un chingo), me da un beso pequeñín y después me ha dejado escribir toooooooda esta historia con la única intención de que yo celebre un pedacito de vida con la palabra.
Y en su honor, esta canción que me hizo llorar durante muchísimo tiempo. Más o menos, de los dieciséis a los veinte, que a esa edad realmente representa toda una vida. Va por ti, GIS!