miércoles, 29 de abril de 2009

Sálvate, Benedetti!!!

Hay hombres que luchan un día y son buenos.
Hay otros que luchan un año y son mejores.
Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos.
Pero hay los que luchan toda la vida:
esos son los imprescindibles.
Bertolt Brecht


No importa si Benedetti es, para algunos cuadrados de la literatura, un poeta sencillo. Quizá para mí, lo que importa en él es que a cada paso, con cada estrofa, en cada línea, ha cumplido su cometido: ser amado. Hoy, a esta hora, en algún hospital del mundo, Mario Benedetti sufre un dolor crónico del cuerpo, que es de lo que menos debería sufrir un poeta. Ochenta y nueve años no son suficientes (no para mí) para dejar constancia con frases llenas de amor -...Porque has venido a recoger tu imagen, y eres mejor que todas tus imágenes...-, en guiños religiosos que no esconden otra cosa salvo preguntas que no han obtenido respuesta celestial

-...Padre nuestro que estás en el exilio/ casi nunca te acuerdas de los míos/ de todos modos dondequiera que estés/ santificado sea tu nombre...-, en despedidas voluntarias e involuntarias que, como diría Sabina, no maquillan un hasta luego -...Te marchas tan pobre y me dejas tan rico...- o quizá la frase sarcástica que intenta redimir a los dictadores: -Un torturador no se redime suicidándose, pero algo es algo...-.


Sí. La verdad es que estoy enamorada de la sencillez de un hombre que en horas de oficina le robaba el tiempo a un memorándum y escribía un poema, apuraba los pasos de una hoja contable para terminar un cuento (con sabor a poesía) y todavía le quedaba tiempo para salir al mundo y no sólo enterarse, sino participar de él. Es por eso que Defensa de la alegría, Por qué cantamos, Chau pesimismo, y sobre todas las cosas No te salves, han sido parte no suplementaria, sino imprescindible de mi medicamento para día a día, golpe a golpe y verso a verso, respirar (con influenza o sin ella) y justificar mi paso por la palabra. Porque no me sabría sin la de Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno.


En tierra mexicana las cosas no están muy bien. Pero ya otros se ocupan de hablar de ello. Yo, hoy, me ocupo de encender una vela y elevar una oración hasta el cielo, de enviar gran parte de mi alma y de decirle a mi poeta de cabecera que en estos días no, por favor, no se quede inmóvil y al borde del camino.


NO TE SALVES


No te quedes inmóvil al borde del camino
no congeles el júbilo no quieras con desgana
no te salves ahora ni nunca.
No te salves, no te llenes de calma.
No reserves del mundo sólo un rincón tranquilo
no dejes caer lo párpados pesados como juicios
no te quedes sin labios no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre no te juzgues sin tiempo.

Pero si pese a todo no puedes evitarlo
y congelas el jubilo y quieres con desgana
y te salvas ahora y te llenas de calma
y reservas del mundo sólo un rincón tranquilo

y dejas caer los párpados pesados como juicios
y te secas sin labios y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo

domingo, 11 de enero de 2009

Para continuar y no claudicar

No importa... Sólo es bueno que de vez en cuando pases...

Las amorosas


También las amorosas estamos solas, solas, solas.

Es poco recurrente que la soledad pueda abatirme. La he vivido (aunque parezca lo contrario) desde niña, y podría sonar contradictorio pero me parece que no es mala compañía. Ya me lo decía Alberto Cortés: "Cuando te falte un amigo o un perro con quien hablar, mira hacia adentro y contigo haz de poder conversar". Yo le creí desde el principio.

Entonces llegó un momento, hace no muchos días, en el que me temí vivir sola el resto de mi vida (tranquilos, mis dos queridos lectores, tampoco faltan tantos años como para que digan que es innecesario ese miedo): Sé que estoy en un estado contemplativo en el que don Jaime Sabines no ayuda mucho, ni las canciones de Aute, pero yo insisto y leo y escucho. Miro hacia un lado y hacia el otro. Tengo frío. Necesito un abrazo. No un apapacho filial y tampoco una caricia erótica. Sólo un abrazo. (Se instala Aute con su rola No sé qué coño me pasa hoy. 'Yo tampoco', respondo seriamente afectada por la ingratitud de su melancolía). Fumo y tomo Rivotril: Hoy cumplo cuatro días sin dormir y no festejé con pastel. No había motivo: he estado enferma, he tenido mucho trabajo y murió un tío muy, muy querido. Entre las ocupaciones y las preocupaciones ya el whisky no me hace ni cosquillas.

Cambio de medicamento. Subí de peso, luego bajé, luego subí.
Mi doctor no entendió las cuarenta mil veces que le supliqué esetratamientonoporquememadreatoda. Él insistió y dio como resultado que ahora me tengan que hacer nuevos estudios y se pregunten entre seis especialistas qué carajos me van a dar ahora.

De repente, me detengo. ¿Amorosa, Azul? Bueno, de alguna manera... Sola, a favor de los milagros y los sueños bien vividos. Entonces pienso que los muertos deben sentir frío, pero aún no estoy descansando en paz. Y no, sin embargo, tampoco me muevo. No por hoy. ¿Será la cuesta emocional de enero? ¿Será que ya la cama se me hace infernalmente enorme y no consigo llenarla con esperanza? ¿Será que me cansé de platicar y decidí estrellarme en la realidad de que sólo hay mesa para una?

El corazón no late tan fuerte ahora. Era más sencillo equivocarme con gente que engañaba aún cuando no consiguiera engañarme a mí, con gente que me llamaba sólo cuando recordaba que había alguien que nunca tenía un rotundo no como rotunda respuesta. Pero ahora no tengo ganas de algo sencillo. Últimamente he estado muy imprecisa pero con un vestigio determinante de que en verdad, quiero volver a tener un estado de gracia en el que, como hace algunos años, mi inocencia escondida me decía que ya estaba aquí. Que pude dormir acompañada sin que ningún ruido me asustara, convencida de que si el mundo se decidía por fin a terminarse, yo estaría en los brazos certeros de quien me cobijaba mucho más de lo que ahora intentan hacerlo tres cobertores y una sábana.

Disculparán lectores, pero hoy amanezco -porque son las tres con veinte- bastante azul pálida. Triste, pa' que me entiendan los que no saben de matices.

Las amorosas callamos del alma, que no de la palabra...

Uff! Por fin está haciendo sus estragos el Rivotril y parece que me obedecerá y podré encaminarme hacia la cama, la cama enorme, la que también está sola, sola, sola. ¿Quién dijo que no podría soñar sin dormir? Quiero decir, haré el esfuerzo y entonces cerraré los ojos para que la oscuridad me aclare el corazón.

miércoles, 7 de enero de 2009

El dueño de la herida...


"¿Quién es el dueño de una carta: el remitente, o el destinatario?
Acaso
el correo en su trayecto al menos.
¿Quién es el dueño de la herida: el que la causa, o el que la padece?
¿No son caras los dos de una misma moneda? O quizá el dueño es el sentimiento que les clava su dardo.
Quien ama, quien es amado y el amor: ese arquero que los llaga a ambos, ese puente levadizo en que se encuentran y se desencuentran...
El dueño de la herida es el verdugo y es la víctima; es el idólatra y es su ídolo; pero, sobre todo, aquello que los vincula o los enfrenta, sea cual sea su nombre.
Porque hay amores que no saben el suyo verdadero...".


Antonio Gala
(ENFERMA-ENFERMA-ENFERMA-ENFERMA-ENFERMA-ENFERMA)

martes, 6 de enero de 2009

Todos tenemos un karma


El mío se llama Diablo Guardián. Algunas veces, cuando se porta bien y me molesta muchísimo, le digo Rarito. En ocasiones, cuando ya no me molesta sino me jode, le digo Raro. Y pocas veces, Extraño. Ahora él está trabajando. Conectado, pero en el trabajo que puede distraerle aunque sea un poco, como a mí, de tanta mierda que hay afuera de las palabras escritas.

No sospechaba que un karma pudiera hacer tanto bien. Es decir, sé que a veces me incomoda y tiene ese don sospechoso y esquivo de llegar y atreverse a reir... Es ahí cuando las cosas se ponen solitas en su lugar y todo adquiere una lógica auténtica, certera, clara. Otras, cuando su depresión lo come y entonces él se vuelve de humo y güisqui -recién aprobado por la RAE-, pues tengo que hacer lo propio y disolverme poco a poco, con Marlboro y Johny Walker, no para que se sienta acompañado. Él no quiere estar acompañado. Ni siquiera para que sienta. Tal vez para que sepa que tiene la maldita facilidad de acondicionarme un trozo de su tristeza y hacerme pasar a ella hasta que me inunde y pueda explicarme desde su retorcida alma (que la tiene, lo crea o no) todo el universo y la constelación de esperanzas que me hacen seguir en pie, aunque, citando a Silvio, sin Rey Mago.

Mi karma es así: un extraño más y un desconocido menos. Un hombre sabor a almendra que nunca se fue y que siempre ha vuelto. Porque oh sí, los karmas tienen sabor. Además, pocas veces, pero son premios, sabe hacer una mueca que es muy parecida a una sonrisa. En realidad su sarcasmo es la única forma que tiene de hacerme saber de qué humor se encuentra. Porque cuando nos lleva la purititita chingada, se desdibuja y habla con propiedad. Un karma también sabe hablar con propiedad.

¿Y cómo le dices a un karma que lo quieres mucho, que no sabes ni quieres saber porque cuando sabes se pierde el efecto que ya se tiene casi acordado de no decirse nada bonito porque entonces ya deja de ser karma y se convierte en bendición? Ya me trabé. Todo es hablar de cosas buenas y uno se apendeja.

Tal vez convenga no decírselo. Uno nunca sabe cuándo los karmas están de ánimo para escuchar cosas buenas. Pero como sé que no me leerá, no de momento, puedo decir lo que yo quiera, además, muy mi blog y es el primer escrito de este año. Así que puedo ¿verdad?

Ay karma... Es como que te asentaste y entonces fue volver a respirar. Es decir, no porque cambiara algo, porque ha cambiado tanto que no vale la pena hacer recuentos vanos. Es sólo el hecho de hablar con alguien y saber que ahí está, entendiéndome, molestándome, retándome, acompañándome. Y eso, Rarito, es lo que no tiene punto de partida ni de llegada para retribuirse. Que tengas las bendiciones necesarias e innecesarias. Que todos los astros puedan alinearse y hacer de ti un... un karma feliz. Para que yo, desde mi melancohólica guarida azulesca, pueda asomar y de reojo saberme feliz también.

Sí, mucha querencia. De la buena, que no pide excusa ni pretexto.


¿Por qué hoy? Bueno, digamos que es parte de lo que los Reyes te dejaron por aquí. Y porque no sabía de qué forma poder estar ahí. Así que encontré esta.
¿Por qué a ti? Eso quisiera saber... Pero ¿quién dijo que los ángeles caídos no son una bendición?

P. D.- Yo creo, y si tú crees... Habrá que creer. ¿Qué cosa fuera la maza sin cantera?

jueves, 11 de diciembre de 2008

¡Fantasma!




Ya no te tengo miedo.
Ya puedo decir tu
nombre: Shrek,
Manfredo,
Ornitorrinco,
Nicko,
Corazón Coraza,
Nicolás, Clown, mi ogro favorito. El pedazo de vida que llegó y se marchó llevándose todo lo que servía, aún cuando a él no le sirviera para nada. ¿Qué dice usted, señor Nicolás Alfredo (te caga que te hable así), si le dijera, con MAYÚSCULAS DISONANTES, el odio que te tengo, la necesidad de verte llorar como te vi dos veces, como te quité el llanto con mi cuerpo, quitándome la ropa y haciéndote el amor para que pararan tus lágrimas, para que se detuviera tu dolor y al penetrarme lo dejaras en mí, pero que se fuera de una buena y puta vez de ti. ¿Cómo lo iba a conseguir, Nicolás Alfredo (jajaja) si el dolor no era sólo dolor, era un cáncer que te carcomía las entrañas, que te punzaba, que sólo desaparecía cuando le escupías al otro tus esporas envenenadas? ¿No te bastó con perder un hijo y no volverme a ver? ¿No quedaste satisfecho con irte y llamarme sólo cuando ya no era necesidad sino alarmante ansiedad el escuchar mi voz? ¿Por qué me sigues? ¿Para qué me sigues? ¿Para que cumpla la promesa -en tres años, Nicolás, en tres años- de decirte lo que, chingada madre, eres? ¿Crees que me emociona verte aparecer en mi Hi5, en SpaceLive, aquí, que seguramente sé que llegarás? ¿Realmente crees que disfruto con las lágrimas derramadas en cada intento fallido de olvidarte? No ya tu voz, Nicolás Alfredo (sólo un ja), no tus abrazos, tus caricias ni tus manos... Ni tus labios. Esos los olvidé juntó con un mameluco azul y un útero desgarrado. No olvidó que amé. Que quiero volver a amar. Que algún día, por alto que sea, volaré, y sin importarme los riesgos, amaré. Amaré hasta que me canse, hasta que me envicie, hasta que me desgarre, hasta que me muera.



Tú ya no existes. Hoy te despedí, fantasma ingrato. Hoy te digo adiós porque jamás había sido así tan clara. Porque hablé de todo lo que te amé, que no de todo lo que te odié (¿odio?).



NO. TODO EN PASADO. TÚ TE VAS EN ESTE INSTANTE. Te despido con un whisky y el último Marlboro de la noche.






¿GUSTAS?

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Des-encuentros





Ahora
en esta hora inocente
yo y la que fui nos sentamos
en el umbral de mi mirada...
Alejandra Pizarnik



¿Siempre igual, Azul? Te mueves liviana para que nadie note la insoportable carga de no encontrar. Buscas a destiempo, alivias dolores ajenos, resuelves problemas existenciales y no tienes una fecha exacta que te diga cuándo, en verdad, CUÁNDO carajos llegará y se instalará. Has sido etiquetada, anhelada, soñada, cantada y reposada. ¿Tienes la certeza de ser amada?


---------Lo QUE es MÁS... ¿TIENE la CERTEZA de AMAR?---------


-No, su Señoría. Amó pocas veces, pero las suficientes para saber que un día se fueron y desvalijaron su esperanza, Señoría, miembros del Jurado, ellas no tienen por qué estar aquí. Búsquenlos e interróguelos para que sepan, que sepan bien cuánto y hasta dónde fueron capaces...


---------¿De CORRER... de HUIR... de MORIRSE sin MORIR?---------


-Nunca corrieron, Señoría. Mire sus pasos. Cuéntelos. Siempre han sido lentos, sin armonía. ¿Huir dice usted, Señoría? ¿A dónde? si el recuerdo es de lo único que nunca se han podido esconder. ¿Morirse? Sí. Tal vez en su momento, por muchas noches, cuando el dolor era tan pero tan profundo que en vez de lastimar adormeció el alma y entonces se despertó en Azul. No en Verónica.


----¿QUIÉN es AZUL, QUIÉN es VERÓNICA, por QUÉ no LAS dejas LIBRES?----


-Azul nació para proteger a Verónica. Tan lastimada, la pobre. Ya no creía en ella. Le habían robado todo: la esperanza, las lágrimas, el hijo que llevaba en su vientre y del que nunca ha querido hablar, Señoría. Y es que ya no alcanzaban medicamentos, porque lo suyo no era un mal común. Era un mal que la desgarraba, por partes, sin morfina, que quemaba y que dejaba cicatrices. Entonces, Señoría, Azul la cuidó como quien cuida una flor a punto de morir, pero con la ilusión de que renaciera en tierra nueva. Y Verónica en agradecimiento, cuando pudo por fin saber dónde estaba, por qué estaba y lo peor, que aún estaba, intentó devolverle el favor a Azul. Le permitió ser ella. Ser fuerte. Ser Azul. Ser.


---------COMPRENDERÁ entonces QUE estamos PERDIENDO el TIEMPO---------


-Sí Señoría. Desde un principio lo dije. No puedo ser juez y parte en un asunto así. Se han encontrado y se han vuelto a despedir. Y es que el amor no se les da muy bien, ¿sabe usted? Como que Azul y Verónica tienen cierto chip -o genética, vaya usted a saber- para alejar todo lo bueno. Como dice Calamaro -¿lo conoce, Señoría?- "Puedo presumir de poco, porque todo lo que toco se rompe". Así les pasa. Son amorosas, y ya Sabines las maldijo: Están solas, solas, solas...


--COMPRENDERÁ usted QUE por LO menos MERECEN una LLAMADA de ATENCIÓN--


-Pero Señor, ¿qué más llamada de atención quiere? Si no hay un momento del día en que, trabajando, haciendo su programa de radio, viendo Dr. House -que les fascina, Señoría- o leyendo a Bukowski, de pronto cubren sus ojos abiertos y piensan cuándo será la hora, qué día será el indicado, para decir, una vez más, Te amo. Señoría, creo que habría que ingresar una contrademanda. El amor apesta, lo han dicho mis clientes. Y sospecho que tienen razón. Yo misma, hablando en tercera persona, siento la necesidad -la necedad, Señoría- de abrazarlas y prometerles lo que, sin embargo, no puedo: Solicitan amor. No del que caduca, ¡por el amor de Dios! Bueno, el amor de Dios se supone que no caduca. Sólo intentan encontrar un vestigio, una señal directa, exacta, INDISPENSABLE, para entender que sí, que tal vez... Y sólo tal vez...


---Estoy DE ACUERDO con USTED: Tal VEZ y SÓLO tal VEZ les SEA concedido---



domingo, 30 de noviembre de 2008

Lo prometido es deuda:


Mi pastel de 31 años!!! Ya contaré la historia...

Y uno de los regalos fue...


No se asusten si uso algún cometa mágico,
si colecciono perros en la acera,
si dulcemente arranco el caos de mi entraña;
no se asusten: estoy sin tiempo para tumbas,
ardo y me corono con un naipe.
No se asusten por nada: simplemente recibo un heliotropo.

Adiós Adiós, locura de mis treinta años,
besado en julio bajo luna llena
al tiempo de la herida y la azucena.
Adiós, mi venda de taparme daños.
Adiós, mi excusa, mi desorden bello,
mi alarma tierna, mi ignorante fruta
estrella transitoria que se enluta,
esperanza de todo por mi cuello.

Adiós, muchacho de la cita corta;
adiós, pequeña ayuda de mi aorta,
tristísimo juguete violentado.
Adiós, verde placer, falso delito;
adiós, sin una queja, sin un grito.
Adiós, mi sueño nunca abandonado.

Carilda Oliver
Y un millón de gracias para ti, Alondra.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Treinta años tenía Martina...


Dentro de cuarenta y nueve minutos, dejo de cumplir treinta años. Apenas me entero que tengo casi la edad de Heidi, Garfield, la desaparición de tantos jóvenes en la plaza de Mayo, la muerte de Elvis, inicio de la música disco, el inicio de Star Wars... bueno, ya no le sigo porque entonces deja de ser mi celebración.


Tengo que estar despierta para las doce de la noche. Encenderé una vela que, sin pastel, tendrá todos los deseos que guardo para que los próximos 365 días mi vida sea una constante de suspiros, sorpresas bienaventuradas, caminos por descubrir y con la mochila muy, muy ligera por si hay que descansar en el viaje.


No sé qué me espera este día. Ni mañana, ni siquiera tengo ganas de averiguarlo. Me siento bien, con ánimo de continuar, y esta palabra que lleva desvelos, hematomas emocionales y algunos raspones del alma no se cansa de agradecerles, a todos los que me leen, silenciosos o no, el pasar por aquí y detenerse para darle color a los desvaríos de esta Albanta que hoy anochece con treinta años y amanecerá con treinta y uno, pero siempre, siempre, en Azul. ¡Cómo de que no!


He dicho. Las últimas palabras de una -casi- recién estrenada treintañera. Una edad perfecta para comenzar, recomenzar y continuar si se tiene toda la fe del universo para que sea él quien me ayude con lo que soy y con lo que espero ser.


Feliz cumpleaños, Verónica Pineda.


P.D.- Mañana les presumo mi pastel cumpleañero.

sábado, 22 de noviembre de 2008

Despedida...


Hace más de cinco años mi casa estaba asolada, desolada y con un aire de abandono que no podría llamarse del todo hogar. Igual que mi corazón. O hipotálamo, según se vea. El papá de Selene se había marchado llevándose con él, además de los años juntos, los sueños inconclusos e incluso, un poquito de la vejez planeada. Tiré la sala. En donde debía haber un lugar cómodo, sólo existía un vacío de muebles y de alma. Entonces Luis Antonio, un gran amigo que me salvó de muchos domingos incómodos, me regaló una sala. Debo decir, mis dos apreciables lectores, que quizá sea este el motivo por el que tanto amo mi casa: porque cada lugar está lleno de regalos de la gente que me quiere. Un escritorio regalo de mis padres cuando cumplí 18 años, un pequeñísimo librero que me donó mi prima, el comedor regalo de un buen amigo, hasta la pared, que ayudó a vestirla de madera mi hermanito Cassandra.
Yo no sé cuánta historia traía ya El Sillón. Aquí lo recibí como si fuera nuevo y lo cuidé con todas las ganas de estar siempre a su lado. Fue en MI Sillón donde aprendí a quererme con el libro que me regaló Jugo de Melocotón, donde descubrí que una mano tenía el poder de quemar la mía y unos labios nuevos me hicieron sentir por vez primera y muy probablemente única, cuánto y hasta dónde era capaz de jugarme la vida con tal de amar y amar y amar. De seguir amando, a pesar de que él se fuera y El Sillón continuara junto a mí. Entonces, El Sillón me acompañó en las noches en que el llanto no era más agua salada, sino arena estéril que me laceraba sin un momento de piedad. Después El Sillón se convirtió en mi cómplice: sólo él y nadie más que él sabe cuántos secretos escondimos, cuántas reuniones gozamos, cuántas noches pasamos juntos... solos y acompañados.
Voy a cumplir treinta y un años el próximo jueves. Esta semana me avisaron que me regalaban una sala nueva. Una sala que no tiene pre-historia. Que no ha sido aprovechada, como la mía, antes y después de saberla aquí, en la que ya es su casa. Selene, Viridiana y yo nos sentimos un poco como tímidas: nos apena sentarnos en algo que no es, todavía, parte de la familia. Por eso lo recibimos arregladas, con la casa limpia y sin polvo, para que esta sala se sintiera a gusto en su lugar recién descubierto. ¿La sala pasada? Bueno, pues tuve que sacarla y esperar que se la lleven... Y que donde vaya, se lleve una historia para contarle a otros muebles: la de una familia extraña, compuesta por una mujer, una niña y una gata, que algunas veces se sienten desprotegidas y se acurrucan entre ellas para que no se cuele por ninguna parte de su alma el frío otoñal.
Sé que tenemos que dejar ir para que otras cosas vengan, nuevas o renovadas. Sé también, que este es un comienzo y que será genial recibir el próximo año nuevo, mi próximo año nuevo, vendrá lo que por derecho -y por izquierdo, me corresponden.
Feliz viaje, señor Sillón.

martes, 18 de noviembre de 2008

De...samor...es




Duerme tranquilo
Alfonsina Storni


Dijiste la palabra que enamora
a mis oídos. Ya olvidaste. Bueno.
Duerme tranquilo.
Debe estar sereno y hermoso
el rostro tuyo a toda hora.

Cuando encanta la boca seductora
debe ser fresca, su decir ameno;
para tu oficio de amador no es bueno
el rostro ardido del que mucho llora.

Te reclaman destinos más gloriosos
que el de llevar, entre los negros pozos
de las ojeras, la mirada en duelo.

¡Cubre de bellas víctimas el suelo!
Más daño al mundo hizo la espada fatua
de algún bárbaro rey y tiene estatua.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Así lo recuerdo...


Así lo recuerdo, te juro no miento
a golpe de estrofas, tus manos tu pelo
frontera a lo eterno, guardián de lo inmenso
no importa si niegas, yo sé lo que es cierto.
Alejandro Santiago

Al diamante blanco:
Por enseñarme lo que ya sabía desde hace tanto:
que todavía falta mucho por aprender...
¿Qué sucedería si un día, después de que piensas que hay muchas cosas que se perdieron y entre ellas la fe, encuentras que en una noche los planetas convergen entre ellos y te dicen que tal vez hay que seguir creyendo?

-Signo leo: Fuego, fuego, FuEgO, fUeGo, FUEGO…

DELICTIA CARNIS
SEXUSUNIVERSUSTOTALIS
Sabor a verde-verdad, sacrificada a muslos abiertos y sin daños a terceros, cobijo de labios, agiten entonces saliva-sudores-sustancias. Lenguas prestadas, abrió sus campos y sus flores fueron segregadas de agua bendita. Hizo lo propio y el roble, árbol erecto, vertió sus hojas y roció lo que ya estaba húmedo. Sin palabras para no estropear el silencio oportuno de gemidos. A cuatro manos, a dos bocas, a ojos cerrados,
a placer, PlAcEr, pLaCeR, PLACER…


“Por ti se escapa la sequedad de mi boca,
mi mirada de brújula perdida en tus rincones,
floto voluptuosa en tus profundas aguas
y me abro como flor nocturna a tu plácida noche.
Mi cuerpo, fiesta fértil y lasciva.”

Respiración entrecortada: el oxígeno te llega por los poros, te inunda, te adula, te ordena, te obedece. Que siga la danza y que bailen las pieles, que se quede en tu aroma y que se resuelva la noche como pueda. Astrológicamente, su espalda dice que lo vivas y lo sudes y lo respires y lo pruebes hasta no quedar duda que lo perfecto puede ser realidad, aún cuando la realidad no siempre sea perfecta.

Agua tibia. Dilatada. Lívida. Libido.

¿Qué prefieres: dar placer o recibirlo? Las dos cosas son posibles, exactas, puntuales, perfectas.

Tiemblas, te contraes, te agitas, te estremeces, te escurres y ya no eres corpórea: te transformaste en espasmo, convulsión, orgasmo.


Frotar-flotar.

El volcán entonces expulsa lava. Tu primera reacción fue alejarte, luego como un reflejo te acercas y el vino blanco sabe dulce, tomas y puede más la embriaguez y la lujuria (Lujuria: apetito desordenado de deseos carnales) que tus fobias.

Una puerta se cierra. Ya es tarde y hay que dormir. Te recuestas. Lamentas saber que un recuerdo es algo pasado, pero tienes todavía un sabor pintado en lienzo para el insomnio.

Otra puerta se abre. Aún es temprano y puedes pasar. Cuando quieras.

P.D.- Cuando ella apaga sus ojos, le gustas más. Los demás sentidos (Oído. Tacto. Olfato. Gusto) le demuestran que es cierto: Sólo los cuerpos que embonan son los que tienen la libertad de encontrar.

sábado, 15 de noviembre de 2008

Desde MI libertad


Encuentras una persona y quieres entregarle todo. Te lastima ¿y quieres que te lo devuelva? Mejor cambia la página, tu página... Y en una nueva hoja en blanco, encontrarás que la vida nos libera, somos nosotros quienes nos encadenamos a lo que ya es un pasado.



Sentada en el andén,
mi cuerpo tiembla y puedo ver
que a lo lejos silva el viejo tren
como sombra del ayer.
No será fácil ser
de nuevo un solo corazón,
siempre había sido una mitad
sin saber mi identidad.

No llevaré ninguna imagen de aquí
me iré desnuda igual que nací,
debo empezar a ser yo misma y saber
que soy capaz y que ando por mi piel.

Siempre había sido una mitad
sin saber mi identidad
no llevaré ninguna imagen de aquí
me iré desnuda igual que nací

Debo empezar a ser yo misma y saber
que soy capaz y que ando por mi piel.

Desde mi libertad
soy fuerte porque soy volcán,
nunca me enseñaron a volar
pero el vuelo debo alzar...

viernes, 14 de noviembre de 2008

Invocando canciones, despidiendo pasados...



No seré yo quien te despierte cada mañana
como un chiquillo pegando gritos frente a tu casa
ya no estaré detrás de ti cuando te caigas
pero no creo sinceramente que te haga falta...

No seré yo quien guíe tus pasos cuando te pierdas
no seguiré quemando noches frente a tu puerta
ya no estaré para cargarte sobre mi espalda
pero no creo sinceramente que te haga falta


Y sé que vas a estar mejor cuando me vaya
y sé que todo va a seguir como si nada
yo seguiré perdido entre aviones,
entre canciones y carreteras
en la distancia no seré mas tú parte incompleta

Y sé que vas a estar mejor cuando me vaya
y sé que todo va a seguir como si nada
Mientras escribo sobre la arena
"La frase tonta de la semana"
aunque no estés ahí para leerla...
En esa playa



No es que yo quiera convertirme en un recuerdo
pero no es fácil sobrevivir a base de sueños
No es que no quiera estar contigo en todo momento
pero esta vez no puedo darte lo que no tengo

La 5a Estación a veces tiene letras sabias, y cuando uno las hace suyas, quiero decir, para otro... Pues quedan como hechas desde el alma y hasta... donde estés.


miércoles, 12 de noviembre de 2008

Todas las tonalidades de Azul



Dicen que el azul, o demasiado azul, puede ser opresivo. A mí me parece que Azul es quien es y de opresión no tiene nada, salvo la del sujetador cuando utiliza una copa que le queda pequeña.


También argumentan que el color azul crea la ilusión de retroceder. El principal aspecto emocional de este color es que es frío. Algunos de sus tonos sugieren el hielo y el acero. Debido a sus propiedades de alejarse y sosegar, puede representar fácilmente al aire y al espacio. Pero yo digo en cambio, que Azul no retrocede ni para tomar vuelo, que Azul es cálida y maleable pero nunca manejable... Y sí, se aleja para mirar el paisaje en su plenitud en vez de enclaustrarse en el punto que pueda herirla.


Cuando Azul está frente al mar, es Azul marina...



Si Azul teme, se vuelve Azul pálida.



Mientras sus alas funcionan, Azul es celeste...




Al estar triste, Azul canta BLUEs.








Si la lastiman, entonces puede transformarse en Azul cobalto...






Cuando Azul es libre, se resuelve en Azul turquesa.






Y si amanece todos los días, bueno, pues entones es Azul Albanta.
Argumentan que el azul claro puede ser suave o frío. Se vuelve más misterioso al oscurecerse y evoca a la oscuridad y a la noche. Y digo yo que ¿quién dijo que la noche es oscura? En todo caso, sea este el principio de la
luz.


martes, 11 de noviembre de 2008

Sex & the City...


Sí, soy adicta al... programa. Y como no tengo otra cosa mejor que hacer, hasta que empiece el programa de radio (aquí aprovecho para anunciarme: De lunes a jueves a las 15:50 horas Sopa de lunetras, con harta dosis de guarradas y un toque pequeñísimo de cultura, sólo click en http://sopadelunetras.listen2myradio.com/ )

¿En qué estábamos? Ah sí, en la serie más fabulosa para mujeres (personalmente amo a Dr. House, claro, pero Sex & the City me fascina).

He aquí algunas frases de Carrie Bradshaw, una de las cuatro protagonistas de este programa:

"Supongo que hacemos una buena pareja. Soy adicta a la moda, él es adicto a la política. Y la verdad, ¿cuál es la diferencia? Ambas adicciones vienen de ideas recicladas y las hacen lucir más frescas e inspiradoras".

"Él es como la carne y la sangre, algo equivalente a un vestido de DKNY. Tú sabes que no es tu estilo , pero esta ahí, sin embargo, lo pruebas".

"Si me sigues hablando, te voy a cobrar el minuto".

"La ciudad de Nueva York es la ciudad del sexo. Gente teniéndolo, gente tratando de tenerlo, y gente que no lo puede tener. Por eso es la ciudad que nunca duerme".

"Las 'bolas' son para los hombres, lo que para nosotras son las carteras. Son pequeñas, pero nos sentimos desnudas sin ellas".

"Soy una homeless! Seré una mujer con una bolsa en la mano. Una bolsa marca Fendi, pero una mujer con una bolsa en la mano!".

"Tantos caminos. Tantos desvíos. Tantas opciones. Tantos errores".

"Después de todo, las computadoras se rompen, la gente se muere y las relaciones se terminan. Lo mejor que podemos hacer es respirar y reiniciar".

"Los hombres en sus cuarentas son como los crucigramas del New York Times: tramposos, complicados, y nunca sabes realmente si tienes la respuesta correcta".

"¿Realmente puedes perdonar si no puedes olvidar?".

"Los hombres lindos nunca son buenos en la cama porque no tienen necesidad de serlo".

Ahora, las de mi favorita, Samantha Jones:

"Ustedes fantasean con un hombre que tenga un departamento en Park Avenue y un portfolio con acciones. Para mí, el sueño es un bombero que tenga una manguera grande"

"Nunca pude hacerme amiga de un hombre. ¿Para qué? Las mujeres son para la amistad. Los hombres para tener sexo"

"Los hombres engañan por la misma razón que los perros se lamen. ¡Porque pueden!"

“El dinero es poder. El sexo es poder. De esa manera, obtener dinero del sexo es sólo un intercambio de poder."

"El único lugar donde puedes controlar a un hombre es en la cama. Si perpetuamente le hiciéramos sexo oral a los hombres, podríamos dominar el mundo."

"Me coges mal una vez, es tu error. Me coges mal dos veces, es mi error."

¿Y de Miranda Hobbes, la abogada? Bueno, pues aquí están:
"¿Cuándo todos los hombres se unieron y decidieron que sólo saldrán con mujeres altas como jirafas y con grandes tetas?".

Ahora la única inocente de este cuarteto de treintañeras tardías, Charlotte:

"He tenido citas con hombres desde los 15 años. Estoy cansada. ¿Dónde está el verdadero?"

Y sobre sus pláticas:

Carrie: ¿te acuestas con Steve?
Miranda: me acosté una vez, en singular. Y por compasión, me sentía fatal de que sólo tuviera un huevo
Carrie: ya veo que no necesita el otro...
Miranda: y que lo digas! parece que el otro era puramente ornamental.Cielos, soy una idiota ¿Por qué no usaríamos un condón?
Carrie: ¿No se les ocurrió?
Miranda: Carrie, él sólo tiene un huevo y yo los ovarios vagos. ¿En qué mundo retorcido sale de eso un bebé?
Carrie: Sí, lo comprendo
Miranda: ...Es como las paraolimpiadas de la concepción


Carrie: tengo que hablar con él
Sam: nooo!!
Carrie: pero si hablamos de todo
Sam: cielo, en cuestiones de sexo la boca no es para eso...

Sí, en realidad amo a estas cuatro mujeres que están en la búsqueda constante de su satisfacción: emocional, sexual, laboral, pero a final de cuentas, que desean encontrar.

Martes de Marte y... ¿me encanta amarte?


Amar-te no es nada común.
Puede ser un fuera de lugar y el nuevo idioma que me platico y te respondo. (Pensé alguna vez)

Amar-te no fue una decisión correcta.
Me gusta pensar que lo hice porque quise, no porque debiera. (Sin arrepentimientos)

Amar-te es sentir-te
No soportar-te, no entender-te, no ama-rrar-te, no esperar-te. (Ya no amar-te)

Amar-te es un pecado concedido.
La consecuencia de los deseos cumplidos, las carcajadas tontas y las palabras geniales. (Adiós)

Amar-te es desastroso.
Bullicioso, cadencioso, fastuoso, fructuoso, sabroso. (Fue espantoso)

Amar-te a ciegas.
A gatas, a sordas, a tientas, pero jamás a secas. (En todo caso, a tontas)

Amar-te desde el fondo.
Sobre, por, entre, por encima de lo normal y por supuesto. (Que me voy)

Amar-te para qué...
Para que nada nos separe, para que nada nos ate, para que estemos y para que jamás tengamos. (Que seguir si no hay por qué)


Amar-te? Amar-me! Amar-NOs? Amar-se
Y ESTE CUENTO CUENTO CUENTO SE ACABÓ...

lunes, 3 de noviembre de 2008

Quiero escribir y no me sale ni madres...


"Pero no, no merece la pena
que me pierda la gloria...
Porque tú me condenas."
Rosana

Hace frío. Sólo me quedan cinco cigarros y no tengo crédito en el celular. (Puedo, llorar hasta caer el día. Puedo sembrar esta noche baldía de amor, sólo de melancolía). Hace frío. Escribo y trato de no pensar en el hecho de que todo mundo ha aplaudido la decisión tomada... pero aún no dicha (Pero no, que la vida es muy corta y mañana se olvida, lo que ahora te importa). Tanto silencio y pensar que no resulta del todo incómodo. ¿Será que ya me acostumbré a correr, que tengo flojera de quedarme y pelear si el contrincante no ha mostrado el menor interés? (No te voy a esperar si me dejas, no te voy a buscar si te alejas. Hoy no voy a morirme de pena por ti). Ay, dos lectores sololoyescos, ojalá pudiera apartarme un poco de mi propio reflejo para mirar todo el paisaje y darme cuenta que, después de todo y antes que nada, existe todavía la espera-esperanza que me crucifica noche a noche... (Para morir de amor siempre queda mañana, hay que dar tiempo al tiempo; que las penas se pasan). ¿Cuántos nombres pueden caber en una sola historia donde yo no soy partícipe de nada, ni siquiera espectadora porque me he marchado emocionalmente de la función? (Para morir de amor siempre queda mañana, y hoy te quiero por todo y mañana por nada).

Entonces seguimos escuchando a Rosana. Vámonos tapando que el frío se está colando ya en los recovecos existenciales y he dicho que no. Vamos a tapiar la entrada para que no se marche el calor que he podido conservar (Puedo sentir que se me va la vida, puedo esperar en la puerta de tu corazón hasta que caiga rendida. Pero no, no merece la pena que me pierda la gloria porque tú me condenas. No te voy a rogar que te quedes, no te vas a enterar cuánto dueles. Hoy no voy a pasar al infierno por ti).

Mejor vayamos a dormir. Que mañana será mucho mejor que hoy.

Llanto esparcido por el sillón. Suspiros y susurros que no llegar caray, no llegan. ¿Buenas intenciones? Digamos que no me quedan más puntos suspensivos. Hoy no.