domingo, 14 de octubre de 2007

Semillas de girasol (Nada de lunes rundidor, señores!)

Digo, si no quiero cosas rundidoras pues es evidente que hago mal en escuchar a Edgar Oceransky o al buen Abel Velázquez, pero yo digo que-qué-chingados-le-voy-a-hacer. Así que me fleto rola conocida como La tempestad y nada, que entre mi revolución hormonal y mi estado subyacente de hipófisis mal dimensionada, estoy francamente de la real chingada.
Es que, mis dos lectores queridos, sucede que en el blog de spacelive tengo hartas visitas, pero aquí nomás vengo yo y las moscas. Probablemente sea por eso que aquí, francamente, me siento como en casa. Es decir, si quiero, me puedo echar un eructo y qué y qué, al fin sólo yo voy a saberlo. Pero en spacelive no señor, ahí llevo 12,900 visitantes que eso sí, no dejan un puto comentario de si les pareció cosa amable mis escritos o francamente debería dedicarme a la tapicería, pero pos las casi 13,000 visitas ahí están, llegando solitas como en tropel de búfalos. Y aquí, que desbordo emociones y sentimientos, además de mi conocida sabiduría para francamente hablar del tema de la nada con una pasión absorta, pues... pues... no hay nadie que me lea.
Y qué y qué si ni me importa.
¿En qué estaba? Ah sí, en que me siento más bien de la fregada. En domingo no es nada nuevo, pero caray, ya van cincuenta y un minutos del lunes (y como diría Delgadillo, con sesenta segundotes irán cincuenta y dos...). O sea, mi casa está como si hubiera sido bombardeada, lavé 22 kilos de ropa (es en serio, tenía 22 kilos de ropa sucia, chale), y justo en el momento en que yo creí (oh ilusa de mí) que ya el día se había salvado, estoy tendiendo mi ropa interior en la azotehuela cuando Jorge, mi pequeño vecino incómodo de 18 años de edad se asoma y dice con voz más bien tirándole a la burla: "Veroooooooooooooooo tu tendedero se cayooooooooooó...". Sí, no fue un buen comienzo de semana.
Me queda un solo cigarro. ¿Por qué? Porque no se me dio la gana ir por cigarros a la tiendita de la esquina, yo pensaba que habría más en mi cajetilla de emergencias. Bueno, es claro que la debo renovar, porque la utilizo ya como si fuera del diario.
Ash.
Una de la madrugada. Me vale: hoy no lavo los trastes. Mañana será otro día y entonces el sol, la luna, los arcanos y todas las dimensiones de la constelación me indicarán si primero debo barrer, trapear o lavar los vidrios que ya están bastante cochinones. Por hoy sólo tenía ganas de hacer en este escrito, como bien se dará cuenta el apreciable lector, un departamento de quejas porque... pues porque sí. Punto. Finito. Tan tán.
Ah sí, lo olvidaba. Pitufo Filósofo volvió. Volvimos. Ajá...
¿Notan mi enamoramiento?
Así están las cosas en Albantalandia. Hay días en que uno debería permanecer en coma por el puro gusto de no saberse.
Yo digo que chale!!!

2 comentarios:

Fernando Gil dijo...

Si, este blog lo lee poca gente, pero ni pex, tu ansia de escritora te hará imposible abandonarlo (inserte voz malévola de película chafa) jajaja aJAJAJAJAJAJAJAJAJAjajajajaja

MIZPAH dijo...

Es posible que, de forma similar al protagonista de "Metamorfosis" yo pase a ser otra de esas moscas que pirulan por tu blog. Me gusta leerte, pues pones pasión hasta en la forma en que detallas cómo tu vecino te plasmó la noticia de la caída de tu tendero (con 22 kilos de ropa, no es de extrañar...).
Dejando al margen las labores hogarescas, he estado ojeando tus películas. Creo que tenemos mucho en común tú y yo. A ver si disfrutamos de la oportunidad de charlar en alguna ocasión.
Para esta "mosquita" será un placer.
¡Ah! por cierto... tenemos un fiel lector común que es una maravilla de persona.
Besos.