jueves, 23 de agosto de 2007

De fantasmas, gripe y recuerdos inciertos (sin chile y poca sal, por favor)

Está visto que, aún cuando uno se empeñe en lo contrario, los fantasmas sí existen. Ojalá llegaran a jalarnos los pies, o se manifestaran en espectros y destrozaran cosas (menos mis libros, de cuates, ¿no?). Pero no es así. Los fantasmas se convierten en recuerdos vivos, tangibles, consistentes y llegan en el momento menos indicado para decirnos que, después de todo, ni se han ido, ni se piensan marchar. No está en sus planes inmediatos. Y mucho me temo que tampoco a largo plazo.

Mi fantasma tiene nombre propio. Dónde está su cuerpo, eso no lo sé. La última vez que lo enterré fue vía telefónica, cuando le comuniqué el desgaste emocional después de tanta insolación cardiaca y bueno, fui yo quien decidió marcharse. Supongo que él pensaba lo mismo porque no puso objeción alguna. Nos llamamos un par de veces, y al final, como diría el buen Sabina, pues llegó el final. O eso creí.

Debo decir que a veces me gustaría invocarlo en forma corpórea y reclamarle su ausencia. Otras en cambio sé que moriría al verlo, otras que moriría por verlo y la gran mayoría me parece que muerta ya estoy desde hace un año. Pero uno también entiende que el fantasma es él, no yo. Así que procuro respirar con convicción y entender que así es esto del más allá.

(Siempre mido mi gripe por las cantidades de papel higiénico que gasto en sonarme. Debo estar bastante mal porque hasta el momento llevo dos rollos. Me duele hasta la cutícula y la comida me sabe a fierro. La gastritis en su máxima expresión me indica que ya es tiempo de pararle a tanto medicamento, irritante, trabajo extra y preocupación mal gastada. La única ventaja es que hoy veo Bones. Un momento, a mí me duerme Bones. Bueno, pues por eso, a ver si un día consigo quedarme jetas antes de las dos de la mañana. Chale, tengo antojo de un caldo tlalpeño).

2 comentarios:

Fernando Gil dijo...

Tienes el tino de mezclar chile, sal y prosa sin riesgo de indigestión, jejeje. Que los grandes espíritus te concedan el caldo tlalpeño!

He dicho.

Anónimo dijo...

los fantasmas eligen horario...se cuelgan de los sueños y además se aferran a su inutil existencia.
El mío hace dias que vive aqui y no se va...hace dias que come lo que pienso y se cuela en las grietas de mi quebrada red de alma, esa red que se conforma con sostenerse de delgados hilos de humo, cancion y mi pedazo de mar.

Siempre insisto en demostrarle que mas que luchar por vivir vivo por luchar y hacer de cada imagen que me regala el sueño la riqueza de mis sentidos.

Hace dias me dirigi al que esta aun sin estar y le pregunte cómo se atrevía Sabina a no pedir que vuelva uno llorando del mercado? El aguacate esta a 50 pesos el kilo...y yo pensando en lo caro que resulta pagar el compromiso que nunca aceptara.

Buenas noches Azul te mando mis cariños y un beso a la luna.

Sol de mar