miércoles, 29 de agosto de 2007

De lunas inmaculadas (Y helado de chocolate, que ando chípil)


Nadie me conoce.
Ni mi psiquiatra.
Ni la alcachofa de la ducha.
Ni mi taza de café.
Ni mis pestañas.
Nadie sabe nada de mí.
Nadie me ha descubierto todavía.
Ni mis sujetadores.
Ni mis bragas.
Ni mi pinza de depilar.
Nadie se asoma a mis zonas estrechas.
Nadie sabe encontrarlas.
Nada me araña.
Ni mi cepillo de dientes.
Ni los chicles.
Ni los vasos de leche desnatada.
Nada entra en mi cuerpo.
Todo lo cruza.
Todo pasa de largo.
Como el viento en las casas con dos puertas.
Nada se lleva nada.
Nadie.

Inmaculada Luna, que navegando me la encontré.

1 comentario:

Fernando Gil dijo...

Madresh... es de las líneas más duras que haya leído (sin contar comentarios políticos). Será cierto que es requisito vivir de la shit para producir arte verdaderamente significativo?